La Nación
Decrecimiento: una opción para la vida 1 28 mayo, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

Decrecimiento: una opción para la vida

 

Piero Emmanuel Silva Arce

La Revolución Industrial, que tuvo su culmen en el siglo XIX, introdujo la idea de progreso sin límites. Una sociedad que se transformaba a grandes marchas gracias a los combustibles fósiles no era consciente de que estos son finitos y de que su abuso produce altos niveles de contaminación y deterioro ambiental. A nivel general se sabe que muchos de los recursos que se extraen en grandes cantidades se agotarán en pocos años, sin embargo, no hay iniciativas que demuestren un interés contundente hacia la estructuración de otro modelo de desarrollo.
El modelo de vida que se ha pensado como el ideal sigue siendo el primer mundo, pero se necesitarían más de tres planetas para que todos pudieran vivir bajo esos parámetros de producción y de consumo. La apuesta de lo que se ha venido denominando como decrecimiento es que las personas de los países industrializados disminuyan sus niveles de consumo y de producción, avanzando hacia la generación de energías más limpias y sostenibles. Se estima que la curva de producción de petróleo vive un dramático descenso y que para el 2050 esta materia prima estará agotada. Si no se avanza hacia otras formas de producción energética, las crisis económicas a nivel global tenderían a aumentar, esto en caso de que los ecosistemas sigan vivos, situación bastante improbable con estos ritmos de depredación.
La crisis ambiental está relacionada con un asunto ético; ya los teóricos de la Escuela de Frankfurt advertían que el problema del proyecto de la modernidad es que esta se fundó sobre la idea de dominio. De dominio de la naturaleza, dominio del rico sobre el pobre, del hombre sobre la mujer. La supuesta racionalidad del mundo contemporáneo ha llevado a arrasar con los ecosistemas que son generadores de vida.
El decrecimiento está en relación con la necesidad de cambiar el desnivel global producido, alrededor del 80% de la riqueza generada está en manos del 1% de la población mientras millones de personas mueren de hambre en varios lugares del planeta. Las reivindicaciones políticas por otro modelo de sociedad deben ser radicales y muchas más personas deben sumarse a otros modelos de organización. La disputa política es ardua porque los Estados respaldan a los grandes grupos económicos que quieren chupar todos los recursos estratégicos dejando muerte y desolación a su paso. Es una tarea imperativa de la ciudadanía tomar decisiones en torno a la vida o la muerte. Recomiendo ver el documental llamado: Decrecimiento: del mito de la abundancia a la simplicidad voluntaria.
Investigador del grupo Estudios Políticos.

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