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“Derecho, política y sociedad”   Contratistas del Estado: el botín de la politiquería

“Derecho, política y sociedad”     Contratistas del Estado: el botín de la politiquería 1 30 marzo, 2020

Germán Alfonso López Daza*

Aunque no existen cifras precisas, se estima que en Colombia las personas contratadas en las entidades públicas mediante la figura del contrato de prestación de servicios, pueden ser más del triple de aquellas vinculadas a través de un nombramiento de planta.

Esta forma de contratación del Estado prevista en la Ley 80 de 1993, ha sido completamente distorsionada y desnaturalizada, pues de ser una modalidad extraordinaria que fue creada para usarse excepcionalmente, ha pasado a ser la regla general para vincular personal administrativo y operativo en las entidades gubernamentales.

Y es que la figura cumple con todos los requisitos que necesitan los politiqueros que han cooptado a las diferentes dependencias del Estado: tienen un término fijo, pueden rotarlos a su antojo, se ahorran mucho dinero al no tener que pagar ni primas, ni vacaciones, ni cesantías, ni otros beneficios que sí tienen los vinculados laboralmente, no se requiere concurso de méritos para proveerlos, ayuda al pago clientelista con dineros públicos, etc.

Al inicio del año se observa cómo en los diferentes entes territoriales (gobernación y alcaldías), muchas dependencia están prácticamente paralizadas pues la mayor parte de quienes atienden estas labores son contratistas que aún no han sido vinculados, pues con la entrada del nuevo mandatario, existe “barrida” de todos los que vienen de la anterior administración, para dar cabida a aquellos que le apostaron al ganador y ahora se presentan a reclamar su respectivo premio: el contrato.

Ni el Congreso, ni el Gobierno, ni los entes de control –que también incurren en estas reprochables prácticas- se molestan en gestionar y  tramitar ajustes a la normatividad o a ejercer una vigilancia para proteger los recursos del Estado y la moral pública. El único interés es el de pagar los favores clientelistas con este tipo de “mermelada”, que según lo ha afirmado el actual gobierno existe una lucha frontal contra ella, pero los hechos muestran otra cosa. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – Universidad Surcolombiana).

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