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De coronas y virus

De coronas y virus 1 21 septiembre, 2020

Por: Piero Emmanuel Silva Arce

 

La actual situación de emergencia por la que pasa gran parte del mundo preocupa a todos los ciudadanos, se toman medidas y se siente un ambiente apocalíptico en las calles despobladas de las ciudades. La mayoría de las personas se están viendo obligadas a quedarse resguardadas en sus casas – las que la tienen – con el objetivo de luchar en contra de un virus que ataca y puede llegar a ser letal para un elevado número de ciudadanos en los países donde este avanza cada vez más. En esta coyuntura también podemos aprovechar para pensarnos sobre la sociedad que hemos construido.

El coronavirus lleva a pensar en la forma en la que concebimos las realidades desde nuestras propias subjetividades. Es algo que nos toca, que nos afecta; ya no se trata de la guerra contra el terrorismo en oriente, o, para los colombianos, de la guerra que se ha librado en la periferia por más de 60 años. Esta situación nos pone en condiciones de vulnerabilidad ante algo que nos puede matar; nos coloca en la misma situación de un líder social o de un excombatiente, pues su vida está en constante peligro. Ya no es la vida del otro la que está en juego, en esta ocasión la muerte puede habitar al interior de nosotros, esta se siente muy cercana. Es la ocasión precisa para preguntarnos sobre nuestro papel en comunidad y plantear cambios.

Generalmente, en el momento de tomar decisiones estatales, ha primado lo económico sobre la vida; en los noticieros las voces dominantes ordenan que no se puede parar el trabajo porque el mercado es lo único que debe sobrevivir, no importa si hay algunos que no tienen para comer, ni un techo digno donde vivir. Ante esto todo el rebaño reacciona escandalizado y corre a salvar la economía. Pero ¿por qué no exigirles a esos que tienen acumulada la tierra suelten una parte? ¿no sería esto lo más justo en un momento donde no puede haber hacinamiento? ¿Por qué no solicitarle a quienes se roban el erario que alimenten y garanticen los derechos a la población? ¿no deberían los bancos, ya suficientemente ricos, desaparecer las deudas de la población, en otras palabras, acabar con la usura?

Si bien se deben tomar las medidas necesarias en un momento tan difícil como el actual, también es importante reflexionar sobre el presente y el futuro inmediato. Es importante cuestionar los poderes/coronas que han originado una desigualdad y una injusticia extrema. ¿Es indispensable seguir consumiendo de todo hasta extinguir rápidamente el planeta? Pensar resulta incómodo y angustiante, pero es un requisito indispensable para el cambio.

 

Investigador del grupo Estudios Políticos.

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