La Nación
Otras amenazas más graves que la pandemia 3 24 octubre, 2020
INVESTIGACIÓN

Otras amenazas más graves que la pandemia

El deterioro ambiental provoca otras amenazas naturales que ponen en grave riesgo la estabilidad del ecosistema natural. Una cadena de sismos recurrentes, asociados a crecientes súbitas y avalanchas torrenciales, comienzan a reaparecer, en medio de una extenuante cuarentena.

 

RICARDO AREIZA

unidadinvestigativa@lanación.com.co

 

Un leve temblor en Páez (Cauca), otro en Mesetas (Meta)  y el último en Planadas (Tolima), en la zona de influencia del volcán Nevado del Huila, despertaron de nuevo los temores en medio de una extenuante cuarentena.

A estos movimientos telúricos de baja intensidad se sumaron a otros cinco temblores ocurridos entre el 12 y el 19 de abril, en Timaná, Santa Rosa (Cauca), Gigante, Páez (Cauca), Algeciras y Pitalito.

Aunque las comunidades que habitan en sus deforestados entornos permanecen en cuarentena, el coloso de cumbres congeladas, sigue palpitando.

En las últimas cinco semanas (hasta el 13 de abril) se han presentado 1.340 sismos.  En abril de 2019 registró 2.270 sismos.

La red de sensores instalada alrededor del edificio volcánico para el monitoreo de la deformación del suelo, campos magnéticos y ondas de infrasonido, no registraron variaciones asociadas con cambios en la actividad volcánica.

Las cámaras de monitoreo satelital por el contrario, evidenciaron una baja desgasificación del sistema volcánico.

A pesar de la sismicidad recurrente, durante el último mes, el volcán continúa presentando un comportamiento estable. Los parámetros de monitoreo volcánico no han cambiado pero se ejerce un alto nivel de vigilancia.

La alerta se mantiene en el nivel tres (amarilla) que implica situaciones inminentes de riesgo. Pero no es la única alerta ni el único riesgo al que concurrimos, acosados por el virus global que nos mantiene acorralados.

Otras amenazas más graves que la pandemia 9 24 octubre, 2020

Primeros estragos

En el primer mes de la temporada invernal el Huila registró afectaciones en 17 municipios.

La Oficina de Gestión del Riesgo reportó 130 familias afectadas, dos viviendas rurales destruidas y 67 con averías y otras79 en riesgo por deslizamientos en masa. En Guadalupe, en la zona urbana,  se presentaron inundaciones por rebosamiento del alcantarillado.

Además, se reportaron 21 vías y dos puentes vehiculares afectados, y cinco eventos con daños en cultivos y afectación del sector agropecuario. Una creciente súbita que registró la quebrada El Hígado en Tarqui, causó daños en la bocatoma del acueducto alterno. También aparece un centro de salud impactado y una escuela.

Las emergencias en medio de la pandemia se registraron principalmente en Pitalito, Acevedo, Timaná, Algeciras, Tello, Campoalegre, Villavieja, Garzón, Yaguará, Guadalupe, Palermo, Santa María, Campoalegre, Suaza, La Plata, Teruel y Tarqui.

En Pitalito se registró un fenómeno de remoción en masa en la vereda Alto de La Cruz y en la vereda Sicandé de Timaná 16 viviendas están en riesgo al reactivarse una remoción en masa de gran alcance.

“En Garzón por fuertes lluvias con tormenta hay afectación en 90 viviendas, entre ellas 64 averiadas con daño parcial de techo, también caída de árboles y daños en redes eléctricas, situaciones reportadas en ,los barrios Fundadores, Comuneros, San Felipe, Brisas de Oriente y las veredas Paraíso, Villa Hermosa y El Mesón”, relató la directora del organismo, Isabel Hernández.

 

 Amenazas sísmicas

En el mapa global de riesgo sísmico, el Huila está también en alerta roja, en medio de un brote epidémico en escalonado ascenso.

Las características geológicas de la región registran una alta probabilidad de ocurrencia de eventos sísmicos de significativa magnitud.

Los temblores sucesivos registrados en el municipio de Colombia, con daños aun sin repararse, ratifican otros riesgos probables, distintos a los relacionados con la salud.

Por lo menos 15 municipios del Huila, con fallas geológicas activas,  están en este mapa de amenaza comenzando por Neiva, Acevedo, Algeciras, El Agrado, Aipe, Baraya, Colombia, Garzón, Guadalupe, La Argentina, El Pital, Suaza, Teruel y Tesalia.

Adicionalmente, los 37 municipios del Huila  son altamente propensos a amenazas por erosión, erupciones volcánicas, deslizamientos, crecientes torrenciales, avalanchas, desbordamientos, inundaciones e incendios forestales como ocurre en las terrazas del río Magdalena y en las 16 cuencas hidrográficas.

En el sur del país están las principales fallas geológicas. Entre ellos figuran las fallas de Romeral, del Borde Llanero, la Chusma-La Plata y la falla del Magdalena.

El volcán Nevado del Huila, en actividad sísmica desde hace varios años, genera un riesgo potencial para toda su zona de influencia. La sismicidad reportada en tiempos de la pandemia, corroboran que el encumbrado pico, no está dormido.

 

Cadena volcánica

En el Huila se han identificado tres zonas donde se ha registrado actividad volcánica.  La cadena volcánica localizada sobre la Cordillera Central y conformada por el Volcán del Nevado del Huila con seis centros eruptivos, el complejo volcánico de los Coconucos con 15 centros eruptivos; constituidos por el Volcán Puracé, el Volcán Pan de Azúcar y el volcán Sotará.

Estudios oficiales reportan que por lo menos un 7% del Huila registra una amenaza volcánica potencial de diferente nivel especialmente en  los municipios de Acevedo, San Agustín, Isnos, La Argentina, La Plata,  Oporapa y Saladoblanco.

En esta existen varios conos volcánicos de poca elevación que han registrado erupciones con flujos de lava y depósitos piroclásticos. En Acevedo, según  el organismo oficial se han detectado flujos de lava basáltica meteorizados, sin que se haya logrado identificar su origen.

La zonificación de la amenaza volcánica contempla que las áreas de riesgo están las áreas  más cercanas al cráter y próximas al río Páez por donde descenderían los flujos de lodo y escombros como ocurrió en junio de 1994.

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Graves amenazas

El  Huila, según el mapa de riesgos, figura entre los departamentos con  una alta probabilidad de ocurrencia de desastres naturales de gran magnitud.

El estudio de amenazas prioriza la alta vulnerabilidad. En primer lugar aparecen los  desbordamientos, crecientes súbitas e inundaciones; en segundo lugar, las avalanchas, los derrumbes y las remociones en masa. Le siguen las sequías y los incendios forestales y en último lugar los sismos y las amenazas volcánicas.

Todos los 37 municipios del Huila son propensos a fenómenos de erosión, deslizamientos complejos,  crecientes torrenciales y grandes avalanchas como las ocurridas en las terrazas del río Magdalena y a lo largo de las 18 cuencas hidrográficas.

Los fenómenos de remoción en masa, asociados a las precipitaciones se presentan  con mayor impacto en el centro y sur del Huila. Sin embargo,  los fenómenos erosivos han acelerado otras amenazas en el norte del Huila, como está ocurriendo en Neiva, en Vegalarga.  Rivera y Campoalegre.

El deterioro de la cobertura superficial, asociado con los fenómenos geológicos y las prácticas agrícolas inadecuadas, han creado las condiciones para la ocurrencia de grandes desastres que ocurren con regular frecuencia.

 

Puntos críticos

La directora de Gestión del Riesgo, Isabel Hernández, identificó 25 puntos críticos, asociados con graves problemas de deterioro ambiental.

Los flujos de lodos torrenciales registrados en Neiva, Campoalegre y Rivera, son una pequeña muestra de lo que está pasando en el resto de la geografía huilense.

El 84% de los municipios del Huila amenaza alta por la alta hidrología.  En el Huila existen claramente identificados 1.198 sitios  críticos por amenazas naturales.

Por sus características topográficas y su régimen hidrometeorológico particular, el Huila cuenta con grandes extensiones susceptibles inundaciones en las partes bajas de las cuencas y en los valles de los principales ríos, incluyendo el Magdalena.

El 84% de los municipios del Huila registran amenazas de distinto orden por la alta hidrología.  En el Huila existen claramente identificados 1.198 sitios  críticos por amenazas naturales.

 

Amenazas latentes

Las remociones en masa, comunes en las vertientes de la cuenca del río Las Ceibas y Neiva – Balsillas – Guayabal, entre Huila y Caquetá, figuran entre las amenazas latentes.

Los corregimientos de Vegalarga y Anacleto García (Tello) están en alto riesgo por desplazamiento de tierra en alta pendiente (reptación) por inestabilidad de taludes, avenidas torrenciales y movimientos geológicos complejos que siguen latentes, según un estudio geológico realizado por la Cam en el 2013.

Las dos poblaciones, según el estudio, registran una alta amenaza por flujos de lodo y descomposición de material rocoso. Por lo menos el 90% de Vegalarga está en rojo en señal de alto riesgo. Además, registran un alto riesgo por inundaciones del río Fortalecillas que asociados, pueden generar una catástrofe en cualquier momento.

En la vereda Buenavista, (Campoalegre) se viene acrecentando un deslizamiento complejo que al reactivarse podría represar la quebrada Las Tapias y otros afluentes como las quebradas ‘Lavapatas’, ‘La Rocha’ o ‘La Caraguaja’ con efectos que pueden resultar catastróficos.

Igual ocurre en la margen derecha del río Yaguará, en la confluencia de los ríos Iquira y Callejón.  En Iquira se presentan fenómenos de remociones en masa especialmente deslizamiento rotacional, caída de rocas y desprendimiento de materiales (reptación)

Una posible reactivación de estos fenómenos podría afectar el cauce del río Yaguará y por lo tanto las zonas de cultivos aguas abajo.

 

Amenazas por erosión

Las amenazas por erosión están claramente establecidas en las terrazas media y alta del río Magdalena, y los principales ríos  y tienen una relación directa con actividades antrópicas.

La amenaza hidrometeorológica ha sido recurrente no solo por altas pendientes y las precipitación en diferentes épocas del año. El incremento de la deforestación  provoca la ocurrencia de avalanchas,  flujos torrenciales y taponamiento o represamiento de cauces en las 17 cuencas hidrográficas del Huila.

Estos flujos son particularmente devastadores por la velocidad de desplazamiento ocasionando enormes daños. Las crecientes torrenciales y el flujo de lodos ocurridos hace tres semanas en el norte del Huila destruyeron 62 viviendas, averió otras 731, destruyó tres acueductos y 12 puentes y dejó 3.173 damnificados.

En otros  municipios han sido frecuentes las avenidas similares en los ríos Ambicá, Las Ceibas, Neiva, Baché y Timaná; en las quebradas La Yaguilga, La Viciosa y El Pueblo con enormes daños.

 

Deterioro ambiental

Por lo menos el 50% de las cuencas hídricas del Huila presentan déficit de cobertura vegetal. Esta circunstancia afecta drásticamente la regulación de caudales de los ríos, acelera erosión y facilita los deslizamientos, como  está ocurriendo en el norte del Huila.

Los suelos sin cobertura pierden la capacidad de retención de escorrentía superficial, causando en tiempo de alta precipitación grandes caudales cargados de sedimentos que afectan los sistemas de acueducto, restringe el suministro de agua a la población, destruye las bocatomas y colmata los sistemas de tratamiento.

Erosión fluvial: La riqueza hídrica del Huila afectada por los factores mencionados ocasionan otra amenaza por erosión fluvial. La dinámica de los ríos y quebradas generan un socavamiento lateral de los cauces, desestabilizando los taludes aledaños y afectando las construcciones ribereñas.

Estos fenómenos son particularmente críticos en los ríos Magdalena, Las Ceibas, Fortalecillas, Páez, La Plata, Suaza y Baché.

Lo que está ocurriendo no es atípico. Es la suma de múltiples factores que asociados están creando una bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento.

 

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