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Alertas tempranas frente al suicidio

Alertas tempranas frente al suicidio 1 10 agosto, 2020

Frente a los últimos hechos registrados en el Huila, la psicóloga Maritza Rocío López hace un llamado para que atendamos las alertas que emiten quienes tienen pensamientos recurrentes sobre su propia muerte, así podríamos evitar una fatal decisión.

 

 

Alertas tempranas frente al suicidio 2 10 agosto, 2020
Maritza Rocío Lopez

 Maritza Rocío López Vargas

Psicóloga Especialista Psicología de la Salud

 

Resulta lamentable que las personas transiten en soledad por caminos llenos de preguntas y sin respuestas, que tengan que enfrentar sus miedos y sus fracasos inmersos en el dolor, la desesperanza o un profundo vacío existencial, que los lleva a tomar deliberadamente la fatídica decisión de acabar con sus vidas.

El suicidio es un fenómeno social y del comportamiento humano complejo que puede afectar a todas las personas indistintamente de su género, edad, nivel educativo, posición social o laboral.  Es un hecho crítico que lleva a una conducta autodestructiva, que  hace a los niños, adolescentes y personas de edad avanzada las más vulnerables. Es un hecho que imprime gran angustia y dolor a las familias y obliga a la sociedad a no juzgar.

Quien se suicida puede tener dificultades para afrontar sus problemas, crisis económicas, rompimientos afectivos, muerte de un ser querido, padecer una enfermedad terminal, superar la vergüenza frente al estigma del fracaso, la vejez o la incapacidad. Algunas de ellas de carácter impulsivo, quizás con trastornos de ansiedad, depresión o bipolaridad pierden el sentido de sus vidas, no encuentran un por qué ni un para qué vivir, tienen la sensación o así se les ha hecho sentir, de ser una carga para los demás.

Identificar las señales de alerta puede salvar muchas vidas, prestar atención a pensamientos recurrentes sobre la muerte o contemplar la propia muerte. Estar atentos a frases como “mi vida no tiene sentido”, “no tiene caso vivir, “pronto dejaré de sufrir”, “la vida no vale nada”, “para vivir así, lo mejor es estar muerto”, “quiero que esto acabe de una vez”, “cada día veo más cerca mi final”, “no encuentro ningún motivo para vivir”, “quisiera desaparecer” o “yo no pedí nacer”. Así mismo reconocer cambios bruscos de comportamiento y hábitos de vida, desprendimiento de cosas de valor u objetos importantes para las personas, marcada incapacidad de satisfacción, indiferencia o aislamiento social, que llevan a una pérdida total del sentido de vida.

Hablar del suicidio no puede convertirse en un tabú, es preciso superar el temor a hablar de este tema, escuchar sin juzgar, permitir a las personas la expresión de sus sentimientos, preguntarles si han contemplado la idea de suicidarse, hacerles sentir que no están solas, que hay personas interesadas en su bienestar, hacer una mejor ocupación del tiempo libre, desarrollar habilidades para defender la vida, tolerar la frustración, resolver conflictos y no tomarse las tragedias tan en serio.

Igualmente procurar ambientes familiares donde se ampare y proteja afectivamente a sus miembros, no exponer a los niños a situaciones de maltrato físico, abuso sexual o violencia intrafamiliar, combatir la violencia de género, la discriminación por alguna preferencia o identidad sexual, así como la drogadicción o alcoholismo, por cuanto pueden convertirse en un caldo de cultivo para la ideación o acto suicida. Si debe estar vigilantes si existen antecedentes de intentos suicida, informar a la familia y amigos cercanos ante posibles situaciones de riesgo.  No dejar solas a estas personas, tampoco dejar a su alcance medicinas, pesticidas o utensilios con el que puedan hacerse daño y como algo muy importante, buscar ayuda de profesionales de la salud mental, con entrenamiento en intervención en crisis y primeros auxilios psicológicos.

Finalmente, el cumplimiento del Protocolo de vigilancia en salud pública, la vigilancia e intervención de casos de riesgo identificados, la coordinación interinstitucional y el adecuado tratamiento que los medios de comunicación dan al tema del suicidio, contribuye en buena medida a la disminución del mismo. Brindar información  sin tanto detalle, sin tanta descripción de los hechos. Que se garantice el respeto a la intimidad de la familia y una permanente divulgación, de las líneas de ayuda para las personas en riesgo de suicidarse. Los medios de comunicación deben contribuir al fortalecimiento del tejido social, a la exaltación de la importancia de la primera infancia, el significado de la vida para los jóvenes y ancianos, proyectar a sus lectores una sociedad con futuro y con metas posibles de alcanzar, de tal manera que algunos ya presos de la tristeza o la depresión, no caigan más en la desesperanza, la sensación de un futuro incierto o excluyente para ellos.