La Nación
La pandemia del racismo 1 28 noviembre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

La pandemia del racismo

 

Andrea del Pilar Bautista Perdomo

El racismo estructural acabó con la vida de Anderson Arboleda, joven de 21 años asesinado por un grupo de policías el pasado 19 de mayo en Puerto Tejada, Cauca, por el hecho simple de salir en cuarentena. Se desconoce en la estela pública los nombres de los agentes que acabaron con su vida, situación que debería conmocionar a todo el continente, producto de la indignación por la violencia institucional, caso similar al asesinato del afroamericano George Floyd.

Para acabar de manera definitiva con este sistema de discriminación que sustentó la trata de esclavos, el trabajo sexual obligatorio de niñas y adolescentes negras, leyes raciales separatistas, la prohibición del ingreso al sistema educativo y de salubridad a las personas negras, la ablación femenina, y un sinnúmero de modos de arrebatar la dignidad y la vida de la población negra, acallada y olvidada por el Estado, tendremos que finiquitar las acciones racistas por pequeñas que se vean. Así, por ejemplo, el “Black Face” (que traduce Cara Negra) era una costumbre “humorista” de gente blanca disfrazada de negra, un tipo de maquillaje y disfraz que se utilizaba en Estados Unidos hacia el año de 1830, que servía para entretener a los blancos con espectáculos basados en estereotipos negativos sobre la gente negra y en burlas sobre sus expresiones, acentos y apariencia física.

Cabe destacar que a estos mal llamados espectáculos no se les permitía la entrada a personas negras, y que el humor provocado a partir de concebirlos como seres brutos, salvajes y ridículamente felices, servía para legitimar el sistema de esclavitud, que para entonces seguía siendo una institución legal en el país. Hoy por hoy, después de 200 años, esta práctica de profunda discriminación se sigue utilizando en los diferentes carnavales y ferias de Colombia, incluso en televisión nacional en programas como “Sábados Felices” con el soldado Micolta, donde el racismo se naturaliza, justificando que son chistes leves, cuando realmente reproducen de manera simbólica y estructural el sistema de discriminación racial que se mantiene latente en todas las naciones. ¿O por qué creen que siempre son las comunidades negras las más pobres y carentes de ayudas estatales en los territorios? Tal así como se vive en el Chocó.

Si no somos capaces de arrancar de raíz la discriminación, y no solamente de raza sino también de género, clase y etnia, no podremos construir una sociedad verdaderamente digna, cobrando vidas de paso.

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