La Nación
Una mirada hacia la familia     ¡indignación…! 1 3 diciembre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

Una mirada hacia la familia ¡indignación…!

 Consuelo Serrato de Plazas

 

Parodiando la célebre frase del psicoterapeuta infantil  Haim G. Ginott: «Los niños son como el cemento húmedo, todo lo que los toca deja una huella».

No logro imaginar qué puede estar pasando por la mente de una persona –si es que merece ser llamada persona- con semejante capacidad para hacer tanto daño a un ser en total estado de indefensión. Infortunadamente «vivimos en una sociedad que enseña a las mujeres a cuidarse de no ser violadas en vez de enseñar a los hombres a no violar» tal y como se lee en un póster con mensajes alusivos al respeto y defensa por la dignidad humana.

Sí. Me refiero a la niña de tan solo cuatro años edad, oriunda de la vereda Puerto Alegría, zona rural del Municipio de Garzón quien luego de ser cruelmente golpeada y agredida sexualmente presuntamente por un sujeto cercano a la familia «se encuentra en estado de coma y con pronóstico reservado dadas las múltiples lesiones que recibió en sus partes íntimas y en el resto del cuerpo, cabeza, cara, tórax y abdomen» conforme lo divulgado por diversos medios de comunicación.

Duele el alma comprobar que la pequeña víctima transita la primera infancia, etapa fundamental del desarrollo evolutivo donde se modelan las bases para la adquisición de habilidades psicomotoras y  destrezas sociales básicas que influyen de manera determinante en el relacionamiento  con los demás. Lo anterior para significar que dada su minoría de edad no contaba aún con sólidas pautas conductuales de autoprotección que le permitieran identificar la situación de amenaza y  de paso mitigar el riesgo  o resistirse a las aberrantes acciones de su agresor.

A la luz de esta nociva y progresiva problemática cabría destacar que de acuerdo con el comparativo sobre violencia sexual -según ciclo vital- divulgado por el Instituto Nacional de Medicina Legal, entre los tres primeros meses de aislamiento preventivo -marzo 25 a junio 24 de 2020- 434 niños y niñas en primera infancia o infancia temprana (0-5 años) y 898 niños y niñas en infancia o niñez (6 – 11 años) – han sido violentados sexualmente.

 

Mientras escribo estas líneas segundo a segundo la pequeña víctima libra dura batalla por subsistir. Entre tanto los dejo con el estremecedor testimonio de Kayla Spicher, víctima de un inescrupuloso depredador sexual: «Fui sexualmente agredida, pero no porque no estuviera enterada o porque fuera ingenua, sino porque era una niña. Gracias a ti ahora tengo miedo del mundo en el que vivimos porque sé que hay gente como tú».

 

 

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