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¡No nos quedemos quietos!

¡No nos quedemos quietos! 1 12 agosto, 2020

Fermín Beltrán Barragán

Nos estamos aquietando. Ya no tenemos que caminar ni para ir comprar la comida, basta un clic y ya está, todo a domicilio. Nosotros los que crecimos en las fincas, caminábamos horas, hoy las motocicletas sustituyeron el paso del andante y hasta de lado dejamos a la mula y al caballo. ¡Qué evolución!; la tecnología ha reemplazado nuestras tareas más básicas, son pocas las huertas familiares, todo viene empacado, listo para comer.

Los malos hábitos alimenticios y el poco movimiento corporal, entre otras causas, han llevado a que cerca de 2000 millones de personas en el planeta y a que el 56% de la población adulta colombiana presente situación de sobrepeso u obesidad. En ciertos países han tenido que recurrir a vehículos para trasladar a las personas obesas en espacios reducidos, quizá tendremos que hacer más adaptaciones para estas circunstancias, quizás podamos detener la tendencia a través de otras alternativas.

Las comunidades más longevas del mundo asocian sus costumbres a la buena alimentación, salud mental y actividad física permanente. Los hunza de Pakistan, caminan largas horas todos los días, producen sus alimentos orgánicos con los cuales se nutren y viven en tranquilidad en su ecosistema; los habitantes de la isla de Okinawa en Japón también son longevos y esto se debe a su mente sana y alegre, a su actividad física y al cultivo de sus propios vegetales que les permite ejercitarse a diario.

La tecnología nos ha facilitado la vida, eso es indudable, pero su mal uso nos está sumiendo en el letargo, o como dice Rosa Montero, en la “sociedad del estupor”; preferimos ver a pensar y analizar a fondo lo que está ocurriendo en el contexto. Estamos pegados a las pantallas digitales, ya hacen parte de nuestro cuerpo, son como una extensión que se ha adherido a nosotros como un pesado grillete.

Debemos encontrar el equilibrio, el cuerpo humano está conformado por sistemas para el movimiento, para correr, para resistir y si de pronto lo paramos para gozar de la comodidad, y fuera de eso lo llenamos de chatarra a través de la ansiedad y de las dietas erróneas, lo que hacemos es detener esa maravilla que se llama vida. Esa detención implica una concentración de calorías que produce grasas y desestimula la actividad física, nos emperezamos y pegados a la tecnología, prefrimos jugar digitalemente, a ir a los campos de entrenamiento a aumentar el flujo sanguíneo y potenciar las interacciones cerebrales.

Pero hay esperanza, miles de personas salen a montar bicicleta, a caminar, a trotar, en la periferia de la ciudad de Neiva y lo hacen muy temprano para disfrutar el amanecer. Qué bueno será crear una política de apoyo pleno a estas actividades, orientar acciones de alimentación saludable, acompañar con seguridad y campañas a los participantes y hacer que los vehículos den verdadera prelación al deportista. Es momento de realizar cambios profundos en nuestras costumbres, incrementar el movimiento de nuestros cuerpos, hacer uso razonable de la tecnología y lograr condiciones saludables.