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El papel de los empresarios en la reactivación

El papel de los empresarios en la reactivación 1 27 septiembre, 2020

Cecilia López Montaño

 

Se está abriendo en Colombia un debate de suma importancia que debe asumirse sin descalificaciones, porque no es un tema más en estos momentos de grandes dificultades que afectan a la economía y a todos y cada uno de los colombianos. El punto de partida para esta discusión debe ser el estudio de Reconciliación Colombia, la Fundación Ideas para la Paz, Usaid y Acdi/Voca, titulado ” Liderazgo Empresarial en Tiempos de Crisis”. Parte este análisis de una realidad irrefutable, ” la crisis es una aguda prueba para los liderazgos” y reconoce una verdad innegable, “las decisiones del sector privado inciden de manera radical sobre el bienestar de los pueblos”. Es decir, los empresarios tienen un papel irrefutable en esta la peor situación que ha vivido el país y el mundo, para algunos, en los últimos 100 años.

 

Por ello es tan preocupante la información que muestra este trabajo que recoge una serie de encuestas sobre el tema y que arrojan datos graves. El 83% de los encuestado en la 2ª medición del Barómetro de la Reconciliación, confía poco o nada en los empresarios del país. En diciembre de 2019 la imagen desfavorable de los empresarios, 49%, era superior a la favorable; 78% cree que hay corrupción en el empresariado, 49% que no cumplen con las normas y solo el 39% considera que ha ayudado a promover la paz. Pero un dato aun mas serio, el 63% de la población no aprueba el matrimonio entre empresarios y políticos y el 47% cree que el gobierno los favorece. Un solo dato lo resume todo: el 83 % de los encuestados confían poco o nada en los empresarios del país.

 

Lo grave de esta mala imagen es que la reactivación del país no se puede dar si los dueños de los mayores grupos empresariales no se comprometen a fondo no solo con sus obvias prioridades, tener ganancias, y si además no demuestran, como lo señala el documento, que pueden generar lo que algunos de ellos han llamado “saldos de bienestar”.  Pero esa innegable contribución no será fácil si no logran mejorar la visión que el país tiene sobre sus verdaderos objetivos y por ello es necesario que este sector no subestime estos indicadores negativos que señalan ese distanciamiento con amplios sectores nacionales.

 

Muchos reconocen la imperiosa necesidad de que en el país se plante seriamente la necesidad de un nuevo Contrato Social como la vía para acabar con esta polarización que parece crecer por momentos. Ese Contrato Social de que tanto se habla y poco se concreta tiene un mensaje muy claro para los empresarios y para quienes los representan: el punto de partida es reconocer que lo público y lo privado son las dos esferas en que se divide la sociedad, pero que no se pueden confundir porque lo público es ciudadanía, es noción de conjunto, es de todos y es un requisito de la civilidad y de los acuerdos.  Por lo menos así se ha definido por algunos. Lo privado es lo que responde a lo individual, a los intereses de unos pocos pero que pueden llegar momentos en que se requiere que se cumpla el deseo que han expresado algunos de asumir una verdadera responsabilidad social. Lo más probable es que ese momento ha llegado y exige revisar el contenido y la forma como se presentan ante la sociedad.

La reactivación de la economía del país requiere del empresariado, sin la menor duda. Sin embargo, tiene un camino que recorrer para recuperar la credibilidad que ha perdido entre amplísimos sectores. Ignorar esta realidad causará un daño irreparable no solo a este importate segmento de la producción nacional sino a toda la sociedad colombiana.

 

 

 

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