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Aprender a conversar

Aprender a conversar 1 30 septiembre, 2020

Javier Cabrera

 

De niños nos enseñaron a leer y escribir. Dedicamos innumerables clases y tareas que buscaban fortalecer nuestra lectura y escritura, era vital saber hacerlo, pero en el camino una habilidad quedo rezagada del aprendizaje sin que se comprendiera su relevancia. Nadie nos enseño a conversar. Es más, poco se enfatizó en el arte de hablar, tal vez algunos recibieron clases para hacerlo en público, pero no para conversar. De tal forma que crecimos sin entender la importancia de hacerlo.  Muchos aún, equivocadamente piensan que como  es natural, no se le debe prestar mayor atención.

El asunto cobra importancia cuando vemos a mediados del siglo XIX, que surge la filosofía del lenguaje, y desde ese espacio filósofos como Ludwig Wittgenstein, Wilhelm von Humboldt, o John Langshaw Austin, iniciaron una revolución por cuenta del significado y fuerza que le dieron a la palabra. Sostuvieron ellos que el lenguaje no solo sirve para comunicarnos o para describir al mundo, sino que tiene un poder generativo, ya que desde el habla se crean realidades, posibilidades y acciones. De tal forma que el lenguaje incide directamente en nuestras acciones presentes y futuras, en como vemos nuestro entorno y a nosotros mismos.

Es más, JL Austín afirmo, el lenguaje es acción, y por tanto debe existir lo que él denominó “Los Actos del Habla”, los cuales, sin importar idioma o cultura, siempre están presentes en nuestras conversaciones. De acuerdo con esto, cuando conversamos generamos promesas, hacemos pedidos y somos oferta, pero además realizamos declaraciones y afirmaciones. Definiendo de esta forma nuestra identidad, posibilidades, futuro y acciones, así como las de los demás, lo que reitera la importancia de saber conversar.

Álvaro González Alorda, profesor y escritor español, afirma que “nos jugamos la vida en las conversaciones que tenemos y en las que no tenemos” . Creo que es cierto.

¿Cuantas amistades o relaciones rotas tenemos por no saber conversar? Por creer que conversar, es imponer, mandar, gritar, solo para justificar una acción o decisión. ¿Cuantas terminan con un grito que duele y sin solución alguna? Si aprendiéramos a hacerlo tendríamos relaciones más armónicas. ¿No creen?

¿Cómo son sus conversaciones?, ¿Desde que emoción se dan?, desde la Rabia, el temor, la alegría, el desagrado.  Desde donde surgen, como pueden ser mejores, y como pueden generar cambios positivos en su vida, es parte de lo que deben revisar para entender la importancia de aprender a conversar. Y del como hacerlo, hablaré en mi próxima columna.

 

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