La Nación
HUILA

Los pacientes de nefrología pediátrica ahora tienen un ángel en el cielo

Los pacientes de nefrología pediátrica ahora tienen un ángel en el cielo 1 20 septiembre, 2020

Profundo sentimiento de tristeza despertó entre los huilenses el fallecimiento del nefrólogo pediatra, Milton Ibarra, quien con su vocación de servicio se ganó el aprecio de sus familiares, amigos y pacientes.

 

Como un hombre bondadoso, cariñoso y apasionado por ayudar a sus pacientes y a quienes le rodeaban, será recordado el nefrólogo pediatra, Milton Ibarra, quien falleció el sábado pasado como consecuencia de una larga y penosa enfermedad.

El galeno de 52 años de edad, fue diagnosticado en 2007 con un melanoma; desde ese momento inició un riguroso tratamiento con el que pudo controlar la enfermedad hasta hace dos años cuando le fue informado de que su cáncer había hecho metástasis en su organismo. Cuenta su esposa, la odontóloga Jenny Alexandra Sterling que en marzo de 2020 su salud empeoró, luego de que se comprometiera su cerebro.

“Últimamente había perdido la memoria y la movilidad, estaba muy avanzada su enfermedad y eso fue lo que desencadenó su fallecimiento por las complicaciones de ese cáncer”.

Su familia y sus pacientes eran su mundo, comprometido al 100% con ellos luchaba por salvar su vida para seguir velando por la salud de cientos de niños de las zonas más apartadas de la geografía regional que llegaban a Neiva en busca de sus servicios.

En el gremio era conocido como un médico dado a la labor social. Siempre teniendo como prioridad su capacidad de servir. Tanto así que luego de finalizar sus estudios de medicina y posteriormente su especialización en pediatría; sintió la necesidad de adelantar estudios en nefrología; pues aseguraba que en el Huila no existía un profesional en esta área que pudiera asistir a los niños que clamaban por un tratamiento o trasplante renal.

“Trabajó por muchos años en Pitalito y más tarde se desplazó hacía Bogotá para adelantar sus estudios en nefrología en la Universidad El Bosque, pues aseguraba que en el Huila no había un médico con tales estudios que pudiera ayudar a tantos niños. Luego, decidimos radicarnos en Neiva y efectivamente era el único nefrólogo que tenía el Huila y el surcolombiano”, relató su esposa.

Como una de las tantas experiencias que vivió a su lado y que ratificaban su compromiso profesional recuerda que como sus padres viven en Pitalito, constantemente viajaban a visitarlos y pasar algunos días con ellos. Recién habían llegado cuando lo llamaron para decirle que estaba listo el órgano para trasplante que requería uno de sus pacientes.

“Cuando él le dijo a la persona que lo llamó que estaba en Pitalito, el cirujano le dijo que iban a llamar a otra persona, porque había muchos en lista. En ese momento mi esposo le dijo que ya iba para allá”.

De inmediato llamó a los padres de su paciente que vive en Isnos, les dijo que llegaran a Pitalito y ahí se encontrarían para viajar a Neiva. Fue así como desde hace un año, el niño de 10 años goza del trasplante que gracias al doctor Ibarra cambió su vida.

Milton Ibarra, nacido el 25 de mayo de 1968 en San Agustín, siempre mantuvo la esperanza de recuperarse, sentía una gran responsabilidad de tener que salir adelante por sus niños.

“Me decía, amor esos niños me necesitan. Imagínate quien necesite un tratamiento y no haya nadie que los pueda ayudar. Él amaba su trabajo”, añadió.

“Tenía una calidad humana increíble. Por lo general uno habla bien de las personas que fallecen, pero realmente el doctor Milton era extraordinario. Nunca se veía de mal genio, nunca una grosería. Siempre muy pendiente de sus pacientes; su teléfono lo respondía las 24 horas del día tanto para los especialistas que lo necesitábamos como para sus pacientes”, indicó el pediatra Miguel Bayona, miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría, regional Huila.

“El más amoroso del mundo”

Así lo califica su esposa, quien asegura que siempre la hizo sentir amada.

“Solo tengo palabras bonitas para él, siempre me hacía sentir como la más querida, me decía todos los días que me amaba mucho, era un caballero completo. Todos los días fueron especiales con él”.

Para ella, Milton Ibarra fue el más amoroso del mundo, un esposo espectacular al que le gustaba compartir con su familia y por eso era quien siempre organizaba las reuniones.

Sus padres María Helena y José María; y sus hermanos Hugo, Carlos, Luis Fernando, Jairo y Constanza; y su hija Daniela; hoy lamentan no contar con la presencia en físico de quien fuese un hombre maravilloso; sin embargo, sienten la plena seguridad que las acciones que realizó en vida, lo tienen hoy gozando de la plenitud eterna.

Sus exequias se realizaron ayer en la iglesia Juan Pablo de Pitalito, municipio donde pasó rodeado de su familia los últimos dos meses de vida.

“Lo acompañé durante su enfermedad, renuncié a mi trabajo y hace dos meses nos radicamos en Pitalito para estar más cerca de su familia”, manifestó su esposa.

Los pacientes de nefrología pediátrica ahora tienen un ángel en el cielo 2 20 septiembre, 2020
Milton era el centro de familia, siempre estaba organizando un encuentro con sus padres y hermanos.

Profundo dolor

El Hospital Universitario ‘Hernando Moncaleano Perdomo’ de Neiva, donde trabajó hasta el 2018; lamentó su deceso, extendiendo un mensaje de aliento para sus familiares; al tiempo que indicó que “hoy nos deja grandes enseñanzas por sus cualidades y calidad como persona, así como durante su desempeño profesional”

 

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