La Nación
Nefastas discusiones 1 24 octubre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

Nefastas discusiones

 

El comentario de Elías

Jorge Guebely

 

Discutir también es artilugio, triquiñuela para ocultar graves realidades. Verborrea sofística para desfigurar a contrincantes. Según Fritz Eckhardt, “… es el arte de silenciar el adversario”

Fervorosa discusión la revelación sobre el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado. Dimes y diretes entre la familia del asesinado y el expresidente Samper, entre Fiscalía y JEP, entre miembros del Centro Democrático y partido de la Farc, … Discusiones políticas permeadas por intereses menores, mezquinos. Enrarecen el ambiente, fomentan la polarización y empobrecen la realidad colombiana. Pero, sobre todo, ocultan la enorme crisis del Estado conservador.

Estado obsoleto de permanentes guerras contra todos: contra liberales, contra indígenas, contra afrodescendientes, contra campesinos, contra pobres… que justifican con discusiones patrióticas. Que preserva privilegios pre-modernos con polémicas cargadas de inanidad y emocionalidad. Estado que se comporta como hacienda del siglo xix; cundida de gamonales, falsos aristócratas y verbosos caudillos.

Proyecto político que se pudre, que se arruina. Colombia es un país en ruinas. Ruina moral en sus instituciones: Congreso, Justicia, Ejecutivo, Salud, Ejército, Policía… Ruina económica en su población saqueada, excluida, menospreciada. Ruina social con poblaciones convertidas en cosas sin derechos, en seres deleznables cuyos asesinatos sistemáticos importan menos que un comino. Ruina humana de su elite codiciosa que derrumba al país, lo pudre, lo ahoga en su podredumbre de cultura tradicional.

Felizmente no son tan eficaces sus fervorosas discusiones, no generan confianza. Se desmorona el sofisma tradicional. Los indígenas derriban estatuas de sus depredadores y hacen mingas para exigir dignidad, los afrodescendientes se rebelan contra el racismo y la exclusión por el color azabache, las mujeres luchan contra el machismo ancestral, la comunidad LGTB defiende el derecho a la diversidad sexual… También los pobres descubren el origen de su pobreza material, no como mandato divino, sino como obra diabólica de una elite goda y corrompida. Cada vez más, muchos colombianos detectan que, el enemigo, no es el castro-chavismo sino los promotores de esa falacia. Cada vez más, se derriba la credibilidad sofística del Estado conservador, el proyecto pre-moderno colombiano. Si se mantiene en pie, es gracias a la oposición que también es pendenciera, querellosa y sin propuestas respetables

Asustan los asesinatos de indígenas, afrodescendientes, sindicalistas, líderes sociales, intelectuales y políticos lúcidos, pero no detienen el crecimiento de otra conciencia nacional. El surgimiento de un nuevo país, de una Colombia distinta a una hacienda decimonónica, más cercana a una República del siglo xxi. Una que merezca una democracia incluyente, una economía incluyente, una paz universal, para promover el auténtico desarrollo humano de los colombianos.

jguebelyo@gmail.com

 

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