La Nación
Amor sin medida 1 3 diciembre, 2020
ACTUALIDAD

Amor sin medida

Siempre se ha definido el cristianismo como la religión del amor, así nos lo demuestra el Evangelio de este domingo. La palabra “amor” tiene en nuestra época diferentes connotaciones; a cualquier cosa se le llama amor.

 

Padre Elcías Trujillo Núñez

 

 «Cuando los fariseos oyeron que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron, y uno de ellos, experto en la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: –Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? Jesús le contestó: –Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el primer mandamiento y el más importante.  El segundo es semejante a éste: Amarás al prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se basa toda la ley y los profetas.».  (Mateo 22,34-40)  

 

La palabra “amor” tiene en nuestra época diferentes connotaciones; a cualquier cosa se le llama amor. Desde luego Jesús no se refiere a un amor sentimental, o un amor de pareja, o un amor de amistad. Son dimensiones del amor, válidas y buenas. Pero no abarcan toda la realidad de lo que para Jesús es el amor.

La palabra griega es muy significativa: “agapé”, que quiere decir amor gratuito, amor incondicional, amor de entrega, amor puro de Dios. Ése es el amor del que nos habla Cristo en su nuevo mandamiento: “amaos unos a otros como YO os he amado”. No de cualquier manera.

Un amor que era el centro de la fe judía: “Amar a Dios sobre todas las cosas”, y el primero y más importante de los mandamientos. Jesús añade algo importante: pone en igualdad este amor a Dios con el amor al prójimo, es decir que no hay amor a Dios si no se verifica en el amor al prójimo, al próximo, y muy en especial al prójimo necesitado, al pobre, al inmigrante, al diferente, al necesitado. Ahí se verifica nuestro auténtico amor.

Es claro: sin amor, no hay fe; y la fe da una dimensión nueva y profunda al amor, se convierte en el motor que lo anima y lo hace llegar al extremo de dar la vida por quienes se ama. Aquí está la responsabilidad mayor de quienes nos llamamos cristianos. Somos medidos por la dimensión caritativa, solidaria, de justicia y de compromiso a favor de los pobres. Sobre este amor concreto al necesitado versará el juicio de Dios sobre nuestra vida.

A lo largo de mi sacerdocio me he encontrado con personas muy críticas de la Iglesia y con el comportamiento de quienes nos llamamos cristianos. Y saben, me llama la atención que a los únicos que salvan de esta crítica negativa son a los misioneros y a los que dan su vida defendiendo la dignidad de los más pobres. Les escandaliza el comportamiento hipócrita de muchos cristianos que se llenan la boca de grandes palabras religiosas o de piadosas prácticas, pero luego son incapaces de ayudar a los necesitados o se convierten en personas intratables, injustas y opresoras con los demás.

Estos críticos nos hacen una llamada a todos nosotros, a ser más coherentes con el testimonio de la fe a través del amor.  Nuestra Santa Teresa de Calcuta dijo: “hacerlo todo como si se lo hiciéramos al mismo Cristo, tratar a las personas como trataríamos a Cristo”.

Estoy convencido: no hay camino de retorno a la fe de muchas personas más que a través del testimonio del amor de nosotros los cristianos. Hoy no convencen las palabras, convencen los cristianos que aman de verdad y que transparentan en sus vidas el amor a Dios y el amor al prójimo. Ahí está el principal mandamiento sobre todas las demás normas y leyes.

Nota: Le invitamos a seguir las celebraciones eucarísticas cada domingo a las 7 am, a través de Facebook live Citynet Timaná, Ategaitana y la Emisora Miel stereo.

 

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