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Acelerar los PDT

Acelerar los PDT 1 27 septiembre, 2020

 

Obert Alejandro Ortiz

 

El pasado 24 de junio se realizó el Foro: “Acelerar los PDET para reactivar la economía”, con el fin de vislumbrar alternativas en la creación de oportunidades que beneficien a todos los sectores de la sociedad en el escenario de post Covid-19 y el impulso del crecimiento económico del país, a partir de la dinamización de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial. En este escenario, se debatió sobre lo que la Colombia de hoy necesita para estabilizar las zonas del conflicto, la inversión pública requerida en las mismas, la consolidación de la paz, su estabilización y la intervención pública requerida como uno de los aspectos claves del Acuerdo de paz y de la reforma rural integral. En otras palabras, impulsar la reactivación de la economía y pagar la deuda histórica que tiene el Estado colombiano con la ruralidad y, en especial, con estas zonas donde se concentró la violencia, el narcotráfico y la ilegalidad. Pero paradójicamente, donde se concentra también la mayor fuente de biodiversidad que tiene nuestro país. Los PDET se construyen en 170 municipios (un tercio del territorio colombiano distribuido en 16 zonas) sobre la base de unos indicadores, a una confluencia de factores, su nivel de pobreza que excede en más del 50% de la población, afectación por el conflicto armado, presencia de economías ilícitas, debilidad institucional y que congrega alrededor de siete millones de personas que allí habitan. El tema coyuntural que se presenta, es por el poco avance que ha tenido este compromiso derivado de los Acuerdos de Paz y que va a manejar una alta cantidad de dinero en los próximos 10 años. En las ideas gruesas de este foro, se destacó los ejercicios de construcción como una iniciativa detonante dentro del proceso de desarrollo de los territorios que impone un gran reto y oportunidad a las comunidades y que desean ser actores y líderes de su propio desarrollo. Avanzar en seguridad y conectividad, consolidación de la paz, emprendimientos exitosos, generación de comercio, proyectos productivos, atracción de inversión pública y privada. No obstante, la evaluación de esos territorios es un hito fundamental. Porque una cosa está pensando el gobierno y otras las comunidades. El tema está en la adaptación de su población. En el entendido de identificar su gran potencial. Qué aprendan procesos de diferenciación. Que detecten cómo las ve el mundo. Qué logren saber lo que quiere el mundo. Cómo le vende al mundo. Y, adaptar su capacidad para responderle al mundo. No es lo contrario. Es decir, a esperar que el mundo se adapte a estas regiones.  La crisis de estas zonas es tan profunda, pues no tienen infraestructura básica ni recursos suficientes sumado a las problemáticas ya enunciadas. Lo principal es su reactivación. Los colombianos desconocemos todos los esfuerzos que se están haciendo en estas regiones. Pero más, las tareas difíciles y complejas que se deben realizar. No solo por la ventilación de diferentes puntos de vista, sino por el punto de quiebre que se debe marcar dado el problema que se remonta a más de 500 años de historia y varias raíces profundas. Una Hoja de Ruta clara y una implementación efectiva es lo que se requiere.

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