La Nación
Acepte su realidad 1 11 agosto, 2022
COLUMNISTAS

Acepte su realidad

Froilán Casas Ortiz

No se trata de caer en un conformismo malsano. No es resignarse ante un problema. ¡Ni más faltaba! Se trata de ser realista. El primer paso para combatir una enfermedad es aceptar que se está enfermo; es el primer paso para lograr la curación. Hay gente que sigue la “política” del avestruz, que cuando se siente perseguida, para “huir” del animal depredador o del cazador furtivo, excava un hueco en la arena, metiendo la cabeza para “no ver” el peligro. Obvio, más fácilmente lo cazan. Pues la realidad hay que afrontarla. Pero afrontarla con inteligencia. Como se dice popularmente; “al toro, de los cachos”.

Para qué llorar sobre la leche derramada. No, busque la solución al problema presentado. No se quede lamentándose del problema, sin mover un dedo para solucionarlo. ¡No! A lo hecho, pecho y hay que seguir adelante. Sueñe, pero sueñe despierto. Asuma sus debilidades, reconociéndolas, para volverlas fortalezas. Ludwig van Beethoven escribió la sinfonía más hermosa, La Novena, cuando ya estaba sordo. El mismo compositor escribió la Sonata Claro de Luna, pues una niña ciega, en un barrio pobre de Bonn, fue su inspiración. Ante una noche de luna llena, Beethoven se quejó de ir quedando sordo y la niña exclamó que quería ver la luna. De esas debilidades: sordera y ceguera; salió la famosa sonata. El gran orador ateniense del siglo IV a. de C. Demóstenes, era tartamudo. Cuentan que siendo aún niño, se fue a la montaña y haciendo ejercicios de gesticulación con piedrecillas, logró a los veinte años, ser el mejor orador de Atenas. Andrea Bocelli, siendo ciego a corta edad es uno de los mejores tenores del mundo. José Carreras, uno de los grandes tenores del planeta, padeció un cáncer de la garganta y sigue siendo un excelente tenor. Miguel de Cervantes Saavedra escribió la novela más traducida a diferentes idiomas, después de la Biblia, Don Quijote de La Mancha, estando cautivo después de la batalla de Lepanto, en Argel. No viva quejándose porque es viejo. La mejor edad es la que usted tiene; la pasada ya pasó y la futura no ha llegado. Asuma su realidad y transfórmela. No se convierta en plañidera llorando por todo, sin mover un dedo por cambiar su suerte. La belleza no está exclusivamente en el aspecto físico. Hay mujeres bellas y hombres bien parecidos, pero absolutamente antipáticos. La belleza la da su porte, sus buenas maneras. Sea una persona agradable, salude a la gente por su nombre. El nombre es la sonata más dulce que puede escuchar una persona. El nombre saca a una persona del anonimato. Anonimato que es absolutamente inhumano. Hoy el hombre ha perdido su identidad, es seriado, lo han reducido a un código de barras. Sea usted mismo. No construya su historia en el lote del vecino; pues cuando la termine, el verdadero propietario es el dueño del predio. No imite a los tristemente célebres. Ellos ya concluyeron su vida en una desgracia.