La Nación
Alertas tempranas 1 24 octubre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Alertas tempranas

Consuelo Serrato de Plazas

 

 Para la novelista Agatha Christie: «Una de las cosas más afortunadas que te pueden suceder en la vida es tener una infancia feliz» y aunque no debería ser de otra manera, infortunadamente no siempre es así. Cómo no estremecernos después de conocer el sobrecogedor relato de varias mujeres que, después de 10 años, revelaron los aberrantes actos de violencia sexual de que fueron víctimas, siendo aún menores de edad, por parte de una persona que amparada en su profesión y utilizando como fachada una escuela de danzas, las sometía a todo tipo de vejámenes.

De acuerdo con el relato de las víctimas, publicado en el diario El Tiempo: «Todo esto ocurrió durante tres años». «Él y la esposa nos tocaban sin recato y nos hacían ver cómo ellos tenían relaciones sexuales con otras compañeras». «Él nos hacía muchas cosas malas, nos grababa y después guardaba ese material en discos duros». «Él se aprovechó de su poder como profesor. Sé que lo mismo les pasó a muchas más mujeres». «Me empezó a citar a clases individuales en un cuarto oscuro que él tenía en el segundo piso. Empezamos a danzar y poco a poco me pedía que me pusiera una falda de tela sin ropa interior argumentando que eso reflejaba seguridad en mí».

 Mientras esto sucedía, valdría la pena indagar ¿dónde estaba la red de apoyo familiar de estas niñas? ¿Cuáles los motivos por los cuales no se atrevieron a divulgar en su momento tan devastadora experiencia y en su lugar optaron por quedarse calladas?

A la luz de esta dramática circunstancia, no podemos perder de vista  que uno de los mayores desafíos al interior del contexto familiar, es el de mantener vínculos de comunicación efectivos entre sus miembros, como mecanismo orientado a conocer más de cerca lo que hacen, sienten o piensan, desde el marco de una relación de confianza y comprensión que conlleve a identificar a tiempo factores de riesgo.

Hagamos el mayor esfuerzo por optimizar los niveles de comunicación familiar, de cara a detectar señales de alerta temprana ante una eventual situación de peligro que atente contra la integridad y dignidad de nuestros niños y niñas.