La Nación
Alzheimer político 1 3 diciembre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Alzheimer político

Mario Andrés Huertas Ramos

La semana pasada asistimos a dos hechos que afectan la memoria de nuestra historia republicana; el primero de ellos, la demolición total del monumento a Los Héroes en Bogotá y; el segundo, el homenaje a alias Mono Jojoy.

Lo anterior nos lleva a alertar sobre el significado de estos singulares hechos cuya verdadera intención política es modificar la memoria de los colombianos.

El monumento a Los Héroes representaba, por un lado, perpetuar la gesta libertadora lograda a través de diferentes batallas que nos condujeron a la era republicana y, por el otro, resaltar al Libertador como héroe de este período. Reforzando a su vez el mito de nuestro origen como Estado.

Por su lado, el homenaje a Jorge Briceño (alias Mono Jojoy) hecho por las FARC, hoy llamados Comunes, tiene como objetivo, más allá de burlar a sus víctimas, falsear la verdadera y auténtica imagen del guerrillero para que millones de jóvenes incautos y adultos con alzhéimer político legitimen única y exclusivamente el terror si proviene de las orillas ideológicas de la izquierda.

Ambos hechos se cruzan con el culto al héroe que, según Borges en estudio preliminar a la obra On Heores de Thomas Carlyle, puede ser entendido como una teoría de la historia.

De acuerdo con esta obra podemos decir del Libertador que fue un héroe como profeta gracias a su visión de la política internacional, un héroe literato por la cantidad de notas, epístolas, discursos, proclamas, entre otras, que escribió a lo largo de su carrera pública y como héroe rey dado la noción que tenía de la política como una acción noble y, por supuesto, por sus conceptos políticos sobre todo al final de su carrera.

Pero, revisando la obra de Carlyle, ¿cómo ubicar al Mono Jojoy? ¡Imposible!. Sin embargo, la publicación del 23 de septiembre de 2010 hecha por El Colombiano “Mono Jojoy”, el hombre de las Farc que sembró el terror ayudará a recordar algo de su perfil. Según la nota periodística, la primera “gran” acción fue contra una patrulla del Batallón Cazadores, en la Sierra La Macarena, en la que murieron 100 soldados.

Otro de los ataques más recordados fue en 1991 contra la base militar de Miraflores, en el Guaviare, cuatro años después atacó la base Antinarcóticos en San José y el Batallón Joaquín París. Igualmente, es de su autoría el ataque a la base de Las Delicias (Caquetá) y el secuestro de 60 soldados, el asalto a la base militar de La Carpa (Guaviare) donde fueron asesinados 23 militares.

Además de esto, es coautor del atentado en 2003 al club El Nogal donde murieron 36 personas y resultaron más de 200 heridas. No sin olvidar, que fue el creador de los campos de concentración donde fueron torturados cientos de colombianos.

Se suma a lo anterior, los asesinatos de los misioneros estadounidenses Stephen Evert Wells y Thimothy Van Dic y del ex senador José Raimundo Sojo Zambrano. En materia de secuestro se recuerda a los contratistas Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, quienes fueron liberados junto a Íngrid Betancourt en el marco de la Operación Jaque.

Así, mientras Bolívar y todos nuestros auténticos héroes eran borrados del emblemático monumento en Bogotá, las FARC (Comunes) homenajean a Jojoy con el silencio complaciente de millones de colombianos.