La Nación
Colombia, exportadora de mercenarios 1 5 agosto, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Colombia, exportadora de mercenarios

Eduardo Gutiérrez Arias

Que un grupo de 26 mercenarios colombianos, militares retirados, algunos recientemente, de las Fuerzas Armados de nuestro país, acompañados de dos haitianos con nacionalidad estadounidense, hayan penetrado hasta la residencia del Presidente de Haití Jovenel Moise, en la ciudad de Puerto Príncipe, lo hayan asesinado y herido a su esposa, es un hecho de una gravedad sin precedentes que además de contribuir al desprestigio de las Fuerzas Armadas de Colombia, refleja con claridad la ideología nazi/fascista con la que han sido educados sus integrantes, tanto en la Escuela Militar del país como en la Escuela de las Américas de los propios Estados Unidos, que son los dos centros educativos que forman a los integrantes del aparato militar nacional.

La extrema derecha colombiana, agrupada en la década de los años 40 del siglo pasado en el partido conservador, anidó una concepción nazi/fascista del Estado cuando regresaron al gobierno después de haber forzado el retiro del presidente López Pumarejo, ganado las elecciones en 1946 con la división de los liberales, asesinado a Jorge Eliecer Gaitán en 1948, disuelto el parlamento en 1949 y llevando a la presidencia en 1950 al caudillo Laureano Gómez. Cuando las guerrillas liberales y comunistas comenzaron a unirse y amenazaron el poder, gestaron el golpe militar de 1953, cuyo desprestigio llegó muy rápido con las masacres de campesinos en Viotá y de estudiantes en las manifestaciones del 8 y 9 de junio de 1954. Esto  condujo al pacto del Frente Nacional en 1957, una dictadura de los dos partidos tradiciones que iniciaron la repartija descarada del gobierno, ya en la época de la guerra fría, con Estados Unidos como potencia hegemónica en el mundo y en cuyo afán por detener el auge del comunismo, terminó asimilando y adoptando mucho de los métodos del nazismo.

Las banderas del neonazismo las porta hoy el uribismo en el poder desde hace 20 años, caracterizado por el más primitivo neoliberalismo económico y un ejercicio despótico del dominio político, interesado en prolongar indefinidamente  los conflictos armados nacionales para justificar la tiranía. Unas Fuerzas Armadas entrenadas en asesinar jóvenes inocentes en lo llamados “falsos positivos” (la fiscalía ha reconocido 6.403 casos) para simular éxitos en sus guerras y reprimir violentamente manifestaciones como en el pasado Paro Nacional, fácilmente puede convertirse en una fuente de exportación de mercenarios para asesinar presidentes y librar guerras ajenas. La ONU debería ponerle cuidado a este asunto que más temprano que tarde llegará a sus manos y que sólo ella puede tener el poder para resolverlo adecuadamente.