La Nación
Con Petro unas serán de cal y otras de arena 1 28 septiembre, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Con Petro unas serán de cal y otras de arena

Este famoso refrán se utiliza para hacer referencia a la ocurrencia de cosas buenas y cosas malas en cualquier actividad. Un gobierno no está ausente de esta situación, mucho más cuando son tan complejas las actividades y tan amplio el campo de acción.

En este corto tiempo de Presidencia Petro, bajo la óptica de cualquier observador hemos visto cosas buenas, regulares y malas.

La ausencia de la delegación colombiana en la votación de la resolución de condena al régimen de Nicaragua por la reiterada violación de derechos humanos y la persecución a la iglesia católica es un acto vergonzoso que no admite justificación en afinidades ideológicas. Ortega quien fuera comandante guerrillero del Frente Sandinista de Liberación para expulsar al déspota y sanguinario dictador Anastacio Somoza, ha resultado peor que su predecesor, completará 26 años en el ejercicio del poder y cualquier oposición es castigada severamente con represión. Su última “elección democrática” se dio después de encarcelar a todos sus opositores. Ahora la ha emprendido contra la iglesia católica y el Gobierno Colombiano actúa con silencio cómplice.

Otro tema que preocupa es la transición energética propuesta eliminando después del vencimiento de las concesiones de explotación, la producción de petróleo y gas. Mientras el ministro Ocampo había dicho que el país “tiene que explorar más y buscar más gas”, el presidente decía que el gas no le gusta porque no es limpio y la ministra de Minas sentenciaba que, en cumplimiento de la política ambiental, Colombia no volverá a firmar contratos de exploración de gas a pesar de que es el combustible más barato y sus reservas se están acabando, y ante el eventual escenario de perdida de autosuficiencia energética este se importaría de Venezuela. Parece un chiste de alto contenido filosófico. Mientras tanto el parlamento Europeo acaba de darle categoría de fuente de energía verde al gas natural e impulsará su consumo.

Mal por una reforma tributaria que pretendiendo recaudar 26 billones de pesos, resultará más confiscatoria y regresiva que la presentada por Carrasquilla que buscaba un recaudo de 15 billones de pesos, reforma que golpeará a los 50 millones de habitantes, aunque se había anunciado que se financiaría con las 4 mil personas más ricas del país.

Bien por la reforma política prohibiendo la reelección indefinida de congresistas limitándola a solo tres periodos y buscando una financiación estatal, para que todos los aspirantes compitan en igualdad de condiciones y no bajo el privilegio del dinero en muchas ocasiones de origen dudoso. Mal el conejazo de los voceros del partido de gobierno en torno a la rebaja de salarios de los congresistas que había sido caballito de batalla en la campaña. Que burla.

Bien por la reforma laboral que busca reivindicar los derechos de los trabajadores. Bien por el recorte de corbatas en la Presidencia herencia de un gobierno “derrochón”.

Entendible el remesón de la cúpula de las fuerzas armadas y de policía. Es de la competencia presidencial quienes serán sus personas de confianza en una actividad tan vital para el estado. Pero inadmisible la suspensión intempestiva de la ceremonia de transmisión de mando. Sin duda un acto de descortesía y agravio.

Finalmente, se impone otro refrán que reza, “el que manda, manda, aunque mande mal”. Petro ganó y tiene derecho a implementar sus reformas, pero sin equivocarse tanto para que las expectativas e ilusiones no naufraguen tan rápido