La Nación
Contagiados de dignidad 1 26 noviembre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

Contagiados de dignidad

Francisco José García Lara

 

La minga llegó a Bogotá después de recorrer varios departamentos y manifestó sus inconformidades con las promesas históricamente incumplidas a los indígenas, con énfasis en algo que sabemos muy bien: que los están matando.

El partido de gobierno desplegó todos sus medios para impedir la llegada a la capital, entre otras cosas aseguraron que estaba infiltrada por grupos terroristas, llamaron terratenientes a los indígenas y aseveraron que eran narcotraficantes, interpusieron acciones judiciales y hasta se escandalizaron porque los participantes usaban botas de caucho. Finalmente no hubo desmanes o desordenes como lo pronosticaron y la minga se devolvió a sus territorios sin mayores inconvenientes.

De su parte, el gobierno actúo como siempre, o sea sin norte, no atendió a la minga, el presidente huyó al Chocó, y el comisionado Ceballos se fue para el Cauca para supuestamente conversar con los líderes indígenas que a conciencia sabía que estaban en Bogotá.

Pretendieron confundir y dividir pero no les funciono, “Iván el cínico” y su partido quedaron como un zapato a nivel nacional e internacional, porque este es el único país del mundo donde se hacen marchas para que no sigan asesinando ciudadanos de bien y el gobierno en lugar de reaccionar para impedir que la cifra de muertos se incremente, decide irse para otro lado en lugar de dialogar.

De manera concomitante se llevó a cabo otra jornada de protesta convocada por los sindicatos y las centrales obreras, en la cual tampoco hubo hechos que lamentar, todo transcurrió en calma, a pesar de la prevención manifestada por los gremios que una vez más demostraron que solo les preocupa que les afecten sus negocios.

La minga y las jornadas de protesta nos dejaron contagiados pero de dignidad, porque las movilizaciones se hicieron en paz, sin destruir nada, ni doblegarse ante las presiones, por eso el eco de las denuncias logro un mayor impactó, porque no hubo lugar a que la atención se desviara hacia el repudiable vandalismo.

Agotándose el tema de la pandemia, el gobierno deberá rendir cuentas, y para hacerlo le va a quedar difícil acudir al miedo con que nos han manipulado desde hace años, sobre todo aquel que despliegan con noticias falsas que multiplican en las bodegas de la redes sociales.

¿Les incomoda la protesta social?, pues no esperen que se detenga mientras la plutocracia gobernante siga adueñándose del poder de manera descarada y continúe convencida que la única manera de lograr la justicia social es volver muy ricos a los ricos para que estos repartan a los menos favorecidos.

garcia.francisco@javeriana.edu.co

 

 

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