La Nación
Corrupción en Colombia 1 5 marzo, 2021
OPINIÓN COLUMNISTAS

Corrupción en Colombia

Por: Froilán Casas Ortiz

Excúseme, amigo lector ser tan reiterativo en un tema que ha sido por décadas y por qué no decir, por centurias tan “analizado” y que no ha tenido solución. Corrupción que a medida que pasa el tiempo va haciendo carrera; a la par, ¡qué ironía!, se levantan portavoces de la honestidad, hasta se fundan partidos con nombres atrayentes, como MANOS LIMPIAS, Partido VERDE, etc., hasta se hacen constituyentes y, … la corrupción sigue campante. ¡Ah! Tanta retórica y cero resultados. He encontrado inspiración para escribir esta columna en un especial escrito que aparece como separata en el diario EL TIEMPO, algunos domingos que se llama UN PERIÓDICO, de la universidad Nacional de Colombia. Allí encontré una serie de aspectos que de alguna manera explican la pandémica corrupción que construimos los colombianos.

La corrupción no es gratuita, ni ha aparecido por arte de magia o generación espontánea, no la han creado los marcianos. La corrupción no se puede quedar en un simple discurso explicativo, muchísimos colombianos son corruptos, de todas las clases, de todos los niveles sociales y académicos y por qué no decirlo, hasta religiosos. Entonces, ¿qué hacemos? Apague y vámonos. No, por favor. Afrontemos este flagelo yendo hasta las raíces. La mala hierba no se extirpa solo con fungicidas e insecticidas, hay muchas plantas que se reproducen por esporas; hay que ir a la raíz.

No bastan las leyes, los corruptos saben evadirlas; no son suficientes los entes de control porque como dice el libro Santo: “Si la sal se corrompe, ¿con qué se salarán los alimentos?”. Mientras su mente esté signada por la corrupción, usted nunca será honesto. Si su proyecto de vida es llenarse de dinero, usted nunca será honrado. Si en su hogar, -si es que lo tuvo- no le enseñaron con el ejemplo y la palabra la hermosura de la honradez, usted nunca será honesto. La honestidad más que enseñarse, se mama y es la familia la generadora de personas honestas. El corrupto no conoce límites. Para él (ella) con tal de tener poder político, económico, social, académico, etc., no existe ningún principio. Permítanme ser repetitivo, sin un gobierno fuerte, en el marco de la ley, que castigue sin ambages a los corruptos, seguiremos conviviendo con esa lacra social. Perdónenme, Singapur sin un LEE KUAN YEW, no tuviera los índices económicos y la solidez tan fuerte si no se hubieran tomado medidas estrictas. Por favor, señor gobernante, ejecutivo, gerente, etc., no se case con un partido, con una ideología, cásese con la honestidad, con la calidad, con la verdad.

Por favor, deje de esgrimir argumentos partidistas o filosóficos, defienda la honestidad comenzando por ser honesto. Cuando usted vaya a sufragar en elecciones, no vote por personas corruptas, independientemente al pelambre que pertenezcan. La corrupción, ¡qué dolor! En nuestra amada patria nace, crece, se reproduce y nunca muere. Por favor, piense, ¿qué país le va a dar a sus hijos?