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Cosechamos lo que sembramos

Cosechamos lo que sembramos 1 14 agosto, 2020

Dios ha sembrado en el corazón de todo ser humano una semilla de bondad y de bien, pero es evidente, que también en ese corazón se fraguan muchas maldades e injusticias.

 

Padre Elcías Trujillo Núñez

  «Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo: «Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron al borde del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; allí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando salió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga». (Mateo 13,1-23)

¿Será que el hombre no es bueno? ¿Será culpa de la sociedad la que lo hace malo? ¿O será culpa de Dios? Personalmente creo que la responsabilidad de los actos es obra de cada ser humano en el uso de la libertad. Es cierto que estamos limitados en nuestra libertad y que muchas circunstancias nos condicionan. Por eso muchas veces nos excusamos en los condicionamientos para actuar impunemente sin intentar cambiar nada ni utilizar nuestra voluntad para corregir el rumbo de nuestra existencia. La semilla está y es buena.  Estoy convencido que todo ser humano es bueno, porque es imagen de Dios que lo creó. Pero esa semilla no dará fruto si nosotros, no la dejamos germinar y crecer. Si dejamos que las piedras, los espinos, o sea, nuestros egoísmos, envidias, ambiciones mal canalizadas, afloren en nosotros, la semilla del bien acabará por ahogarse. Si dejamos que el consumismo, el materialismo, el ansia de tener más que de ser, la apariencia, el todo vale, se apropien de nuestras vidas, no esperemos otra cosa que frutos coherentes con lo que hemos sembrado.

Y esto es más grave cuando en el tema de la educación de los hijos se están anidando en los niños comportamientos marcados por la TV, la moda, la internet, que lejos de fomentar valores humanos y solidarios, muchas veces predican y enseñan abiertamente la violencia, la agresividad, la intolerancia, el racismo, el egoísmo. También la educación se está centrando más en las dimensiones técnicas y académicas que en las éticas y educativas. Podemos esperar lo peor, como ya se está viendo en muchos comportamientos de los adolescentes y jóvenes.

No estoy diciendo que la culpa de todo la tenga la familia o la escuela, o que los niños y jóvenes sean peores que antes. Lo que afirmo, es que debemos cuidar lo que sembramos en el corazón de las personas desde niños, porque seremos en el futuro lo que hayamos sembrado en el pasado. Como cristianos también Jesús ha sembrado en nosotros el Evangelio, que es una llamada a revolucionar el mundo a través del amor y de la justicia y la paz.

Desgraciadamente, nosotros los cristianos con nuestro antitestimonio, no dejamos que estas semillas del Evangelio den frutos de un mundo mejor.

La parábola de este domingo nos anima a poner todo nuestro empeño en hacer crecer la semilla del amor de Dios que se ha sembrado en nuestros corazones. Sólo desde un cambio personal de actitudes y valores, podemos esperar un mundo mejor.

Los frutos no están dados de antemano, se nos dan las semillas, las potencialidades, los posibles valores. Los frutos son obra de nuestra voluntad y decisión.  No olvidemos que el mundo mejor que soñamos debe basarse sobre las semillas de unos corazones más solidarios y justos. Sólo así vendrán frutos de una tierra más humana y más habitable para todos.  

Nota: Le invitamos a seguir las celebraciones eucarísticas cada domingo, a través de Facebook live Citynet Timaná, por la emisora La Fiera FM radio y la Televisión local Ategaitana. Este 16 de Julio celebramos en honor  de Nuestra señora del Carmen a las 10 am.