La Nación
Criminalizar palabras y posturas 1 16 mayo, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Criminalizar palabras y posturas

Alexander Molina Guzmán

 

Hay hechos particulares que están sucediendo en esta campaña electoral y uno es la criminalización de palabras y posturas, dependiendo del personaje que lo diga o lo haga. Si desde el uribismo se habla de “democracia”, “democratizar” o “democrático” (de hecho, se etiquetaron como “Centro Democrático”) suena normal para ellos, para los medios de comunicación y para los “periodistas” afectos al uribismo. Pero si esas palabras salen de boca del Pacto Histórico se genera la !alerta!, el !cuidado!, el !ojo!, la! polémica! Satanizan al Pacto Histórico ante la opinión pública por palabras de las cuales se adueñó el uribismo, pero que las pisotea en sus prácticas políticas y de gobierno.

Si un congresista del Pacto Histórico dice “quemamos a Fajardo y ahora lo haremos con Gutiérrez”, políticamente hablando y en relación con dejarlos sin chance de ganar, entonces la noticia es que eso es un acto “criminal que se debe investigar”. Pero, es normal, que hasta la misma prensa uribista hable del “pabellón de los quemados” después de elecciones y nada pasa. Lo mismo pasa con las posturas. Si el expresidente Álvaro Uribe Vélez, Iván Duque o Federico Gutiérrez van a iglesias católicas y evangélicas -porque en ambas se meten con tal de ganar indulgencias o votos-, o se encomiendan a algún santo o a alguna virgen –como lo hizo Federico Gutiérrez en Semana Santa, que se encomendó a la Virgen de Chiquinquirá-, es normal el hecho. Los venden como “hombres de fe”.

Pero si Gustavo Petro habla de Jesús y sus enseñanzas, la noticia es que hace parte de su “estrategia proselitista”; que es “curioso” que hable de Jesús, porque él no es “rezandero ni va a misa”; que se cree el “mesías”. En fin. Lo tildan hasta de ateo, sin serlo. Y el descaro más repugnante de criminalizar palabras y posturas, es la intervención en política que se permite para unos y se castiga para otros.

El presidente Duque ha venido sistemáticamente interviniendo en política en contra del Pacto Histórico; incluso, entregó mermelada con la modificación de la Ley de Garantías que le tumbó la Corte Constitucional por ilegal, y la procuradora de bolsillo que él puso no dice ni mu. Pero al alcalde Medellín lo separa del cargo provisionalmente anexando a su expediente un video en el cual dice, metiendo el cambio del carro, “el cambio, en primera”. Para que haya “empate”, hace lo mismo con el de Ibagué. Cuidado, no vaya ser que la procuradora Marta Cabello se despeluque si al Pacto Histórico le echan piropos picando el ojo izquierdo y no lo hacen “a la derecha”.