La Nación
Crónica de un alumbrado público "negociado" 1 14 mayo, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Crónica de un alumbrado público “negociado”

Yilber Leandro Saavedra

 

 

Desde que el exalcalde Pedro Suárez entregó generosamente el negocio del aseo a Ciudad Limpia por 20 años, a finales del año 2013 (con él también fueron generosos) no se presentaba en Neiva un negocio tan jugoso y de tantas implicaciones como ahora con el manejo, operación y modernización del alumbrado público.

Al igual que en ese entonces, no valieron razones, argumentos ni análisis técnicos o recomendaciones de expertos o de las veedurías; había que meter la cabeza por ahí y legalizar la decisión a través de una consultoría, de esas que recomiendan hacer lo que el cliente quiere escuchar.

Así para todos fuera más que evidente otras mejores opciones;  como vincular a empresarios Huilenses, apalancar el proyecto a través del sector Cooperativo, habilitar la venta de acciones a los usuarios, aprovechar la experiencia de Electrohuila o Empresas públicas de Medellín, ninguna de estas dejaría los réditos como la de llevar a un privado en el jugoso negocio; un “gana gana” fijo. Cabe aquí la reflexión sobre el verdadero beneficio que da Electrohuila a la región; apenas el Gobierno Nacional anuncia que venderá la electrificadora del Huila nos rasgamos las vestiduras, pero para proyectos como este no se aprovecha su experiencia y capacidad, es decir, nuestra defensa está orientada casi exclusivamente a proteger el clientelismo y la burocracia que se genera para el senador reinante de turno, al tiempo que nos aplican los más altos costos de tarifas en el país.

De manera fugaz ha sido por estos días el proceso de selección del socio privado para la empresa de alumbrado y que terminó quedando en manos del polémico empresario costeño Alfonso ‘El Turco’ Hilsaca, socio de la empresa creada en Pitalito, y operador del alumbrado público en Palermo, también metido a la brava durante la administración de Víctor Ernesto Polanía.  En Neiva el negocio bordea los 500 mil millones de pesos durante los 15 años de funcionamiento.

La opción de una licitación finalmente se desechó y se optó por una convocatoria pública (muy parecida a las que realiza el Concejo cada año para legalizar y adornar de transparente la elección de secretario general, así todos sepamos que es un negociado).

Mientras todo esto sucede, la mayoría de concejales de Neiva guardan silencio y andan “engolocinados” pidiendo lámparas para posar en los barrios como “salvadores” de una calle oscura, mientras dejan en tinieblas el interés económico de toda la ciudad.