La Nación
Cuentística huilense: apuntes desde la trastienda 1 21 octubre, 2021
HUILA

Cuentística huilense: apuntes desde la trastienda

Hoy se realizará la última capacitación en el marco del concurso departamental Cuántos cuentos cuentas, una iniciativa del Diario LA NACIÓN.

 

Por: Eduardo Tovar Murcia

 

La vida se asimila mejor a través de la literatura. Esta es una idea que me ha acompañado siempre. Con ella podemos entender, entre otras cosas, el pensamiento de las personas y aproximarnos a los imaginarios construidos por los sujetos que hacen parte de una cultura determinada. De ahí la importancia que tiene la narrativa para reconocernos en tanto sociedad. Es por esa misma razón que quiero compartir algunas observaciones acerca de los libros de cuentos más representativos que, a mi modo de ver, se han publicado por escritores del departamento del Huila.

Como es apenas entendible, aquí no están todas las obras; ya que se trata de una muestra ilustrativa de la riqueza literaria que se viene publicando desde los años setenta del siglo XX hasta nuestros días.

Así pues, libros como La paz de los Carteles (1968) de Humberto Tafur Charry; Los días de la espera (1970) de Luis Ernesto Lasso; Cinco cuentistas (1972), de Luis Ernesto Lasso, Isaías Peña Gutiérrez, Antonio Palomar Avilés, Humberto Tafur Charry y Benhur Sánchez Suárez; y Los recuerdos sagrados (1973), Benhur Sánchez Suárez puede reconocerse como los antecedentes más relevantes de la cuentística regional. Allí destacan historias rurales, de mediados de siglo, atravesados por la violencia bipartidista, con claras influencias de escritores del boom latinoamericano y anteriores como Rulfo, Faulkner, entre otros.

Posteriormente, ya en los años noventa, Álbum Zanahoria (1994) de William Fernando Torres (1994) aparece con una estructura fragmental, a modo de Álbum Fotográfico. Destaca la unidad que logra entre los apartados que la componen, todo escrito en un lenguaje sencillo y descriptivo. Al final, entre sus líneas, nos encontramos con una galería de nostalgias que aborda el torpe paso de la adolescencia a la juventud, la amistad, el amor y la militancia política.

Ya desde el año dos mil, las publicaciones y la calidad técnica y estética aumentan cada vez más. Evidencia de ello son libros como Pasajeros de la memoria (2001) de Betuel Bonilla y Últimas tentaciones (2011) de Heider Rojas. Estos dos escritores se han caracterizado por su oficio y continua publicación tanto de cuentos, el primero, como de novelas el segundo. Sus historias se caracterizan por el uso eficiente de la técnica narrativa, por abordar el realismo de forma cruda, sin concesiones, sirviéndose, en ocasiones, de la literatura negra como telón de fondo, pero siempre con maestría y un profundo sentido de lo humano.

Finalmente, escritoras como Josefina Quintero con Cuentos de mi Tierra (2011) y escritores como Luis Ignacio Murcia con Vendedora de amor (2014), Guillermo González Otálora con Otros viajes (2015) y Marcos Fabián Herrera con Un bemol en la Guerra (2018), vienen construyendo una obra narrativa basada en el compromiso con el arte. Destaca además en las obras de estos autores el abordaje de las formas breves, en la que utilizan un lenguaje contenido, ambigüedad semántica e inteligencia narrativa. Pero también el compromiso con su tiempo y su contexto, en el que el lenguaje es el actor principal.

Reconocemos, desde luego, que son muchas las obras que se quedaron por fuera de esta aproximación a la cuentística huilense, por lo que la invitación es a que nos acerquemos a las bibliotecas públicas de nuestros municipios y preguntemos por los libros de nuestros artistas, seguros encontraremos muchos más y tan buenos como los mencionados acá.