La Nación
De la barcaza solo quedaron sus despojos 1 4 diciembre, 2022
INVESTIGACIÓN

De la barcaza solo quedaron sus despojos

A pesar de las cuantiosas inversiones ejecutadas en varios gobiernos, el navío alterno para el turismo, no resistió las últimas crecientes del río Magdalena, y, menos, el acecho de vándalos furtivos, que le arrebataron violentamente los últimos suspiros.

RICARDO AREIZA

unidadinvestigativa@lanación.com.co

La barcaza ‘La Magdalena’, contratada como un proyecto complementario del parque isla de aventura, descansó en paz.

A pesar de las cuantiosas inversiones ejecutadas durante varias administraciones, el pequeño navío pereció encallado, a un lado de sus riberas, donde permaneció encadenado como un preso solitario, en el muelle del olvido.

La embarcación, construida con fines turísticos, no resistió las últimas crecientes del río Magdalena, y, menos, el acecho de vándalos furtivos, que le arrebataron violentamente los últimos suspiros.

En uno de los muelles flotantes, también en agonía, quedaron tristemente, los despojos de un célebre difunto.

La barcaza zarpó por primera vez,  el día de la inauguración, en junio de 2011, seis meses antes de terminar el mandato del alcalde Héctor Aníbal Ramírez, su principal timonel.

En el 2013, rodó sin rumbo, como alma en pena y sin timonel, arrastrada por una creciente. Después de varios días de búsqueda fue encontrada encallada en el corregimiento de Guacirco.

Desde entonces permaneció atascada como un fantasma en el puerto de Caracolí, en el Malecón, en la margen derecha del río Magdalena.

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El navío como un barco pirata permaneció anclado en el puerto del olvido, mientras sus fantasmas derruyen su oxidado caparazón.

Hasta hace poco, la silletería de polietileno para  pasajeros logró resistir el paso de los años. El piso estaba inservible, igual que el techo, ambos derruidos por el óxido. Hace dos semanas, una fuerte creciente, arrasó con los últimos vestigios. Los pescadores artesanales, habituales navegantes del sector, revelaron que el torbellino acabó con los restos del costoso navío. Antes, había sido desmantelado.

Los 32 chalecos salvavidas desaparecieron. Los dos motores de 150 caballos de fuerza, con capacidad para cinco toneladas, también se esfumaron.

Los motores fuera de borda localizados en la popa sin ningún mantenimiento, agonizaban en silencio, cubiertos por la maleza.

El navío sucumbió en el abandono. También corrieron la misma suerte los muelles flotantes, los senderos peatonales y la plaza ceremonial, los componentes ecoturísticos de uno de los más vistosos ‘elefantes blancos’ que espantan como ‘El Mohán’,  todas las noches, en las riberas del río de ‘Las Tumbas’.

La contratación

La barcaza ‘La Magdalena’ tuvo un costo inicial de 575 millones de pesos, aportados por Cormagdalena  a través del convenio al convenio 1-0029- 2009 suscrito con la Alcaldía de Neiva. La administración municipal, según el convenio, asumiría los costos de la operación y el mantenimiento. Ninguno funcionó.

El ensamble de la nave acuática con fines turísticos  fue adjudicado a dedo al consorcio Muelles 2010  a través del contrato de obra N. 354 de 2010.

Semanas antes, varios de los encargados del proceso de contratación estuvieron en Cartagena, invitados por uno de los oferentes.

Encallada

La embarcación inaugurada en junio de 2011, como un atractivo para las fiestas del San Pedro, nunca pudo zarpar.

Para prestar los servicios de recorridos turísticos por el río Magdalena, la embarcación debía estar habilitada y tener un Registro Nacional de Turismo como lo ordena el Código de Transporte Fluvial. Según esa normatividad, toda empresa de transporte fluvial de pasajeros, categoría de turismo, debía tener la habilitación y permiso de operación otorgado por el Ministerio de Transporte. ‘La Magdalena’ no lo tenía.

La norma exige además, pólizas que amparen el transporte de pasajeros, un plan de contingencia, programas de mantenimiento preventivo y correctivo y dotación de equipos de comunicación.  Tampoco los tenía.

Adicionalmente, estas barcazas de turismo, recreación o deporte, deben contar con la dotación de los equipos técnicos de salvamento como chalecos salvavidas, equipos de primeros auxilios, bombas de achique y los implementos para atender cualquier accidente.

Los operadores debían garantizar la construcción, instalación y mantenimiento de la infraestructura adecuada, como los elementos de balizaje, señalización y ayudas a la navegación fluvial. Nada de eso existía lo que ocasionó que la nave quedara anclada, en el viejo muelle de Caracolí, donde finalmente, expiró en total abandono.

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Así lucía hace poco como un testigo mudo del desastre.

Muelles flotantes

Como ocurrió con los dos muelles flotantes, contratados por el Municipio y Cormagdalena con el mismo consorcio Muelles 2010.  La inversión total alcanzó 914, 44 millones de pesos, incluyendo el navío de bajo calado.

El muelle flotante ubicado en el Parque Isla Aventura desapareció de su sitio.

Total descuido

La Contraloría General de la República vinculó a los últimos tres alcaldes de Neiva por el “abandono sistemático de las obras ejecutadas en el parque Isla, posterior a la entrega de las obras, es decir en la etapa post-contractual del contrato 037 de 2010.

Primero por haber iniciado la ejecución del proyecto sin contar con los recursos necesarios para su ejecución total y terminación, lo que evidenció una falta absoluta de planeación al momento de proyectar los costos y la sostenibilidad del proyecto.

En segundo lugar, vinculó a los últimos tres alcaldes por incumplir su deber de asegurar la protección y conservación de las obras que alcanzaron a construirse y se extinguieron en la maleza, incluyendo la barcaza cuya cadáver yace expósito, en el muelle cautivo.

Según el organismo de control, los últimos alcaldes no tuvieron el debido cuidado de preservar las obras y ordenar los mantenimientos preventivos necesarios y la vigilancia que permitiera la utilización del proyecto por parte de la comunidad

La Gerencia Colegiada del Huila vinculó al proceso como presuntos responsables fiscales al ex alcalde Pedro Hernán Suárez Trujillo y a su sucesor, Rodrigo Lara Sánchez, por “un abandono sistemático” de las obras ejecutadas en el parque Isla generados con posterioridad  a la entrega de las obras inconclusas.

Juicio fiscal

El proceso de responsabilidad fiscal fue abierto el 2 de marzo de 2018 (Auto No. 0121 de 2018) por la pérdida de los recursos públicos invertidos en ese proyecto que nunca entró en funcionamiento.

Avanzada la investigación, decidió vincularlos formalmente como presuntos responsables fiscales, el 20 de noviembre de 2019 (Auto 533 de 2019).

Suárez Trujillo, según la CGR, “no realizó gestión alguna a finales del año 2015 ni adelantó las actuaciones administrativas, jurídicas y demás, tendientes en asegurar las obras construidas en el Parque Isla Aventura, en su etapa post-contractual”. Lo mismo ocurrió con Rodrigo Lara Sánchez.

 “En el expediente hay suficiente material probatorio, que nos permite establecer que existe responsabilidad presunta en las administraciones de los señores Pedro Hernán Suárez Trujillo y  Rodrigo Lara Sánchez, por cuanto no tuvieron el debido cuidado de preservar la obras y ordenar en su calidad de alcaldes los mantenimientos preventivos necesarios y la vigilancia que permitiera la utilización del proyecto por parte de la comunidad en general.

A pesar de las graves falencias, las obras fueron recibidas “a satisfacción” por parte  de Empresas Públicas de Neiva, el 12 de octubre de 2012, según acta firmada entre Eder Hernández Ipuz, supervisor delegado de EPN, entidad contratante y José Ricardo Vargas Quintero, contratista.

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Los motores fuera de borda, desaparecieron por encanto.

Sin reparos

Las obras fueron entregadas y recibidas “a satisfacción” por la Alcaldía de Neiva el 26 de mayo de 2014. El acta de terminación del convenio interadministrativo 675 de 2010 de dio origen a la contratación, fue firmada por Nelly Vega Cabrera supervisora delegada por el Departamento de Planeación de la Alcaldía de Neiva, sin observaciones. Finalmente el convenio fue liquidado bilateralmente mediante Acta de fecha 13 de noviembre de 2015, firmada por el alcalde de la época Pedro Hernán Suarez Trujillo; Aurelio Navarro Cuellar, gerente de las EPN; Oscar Fernando Soto, director del Departamento de Planeación Municipal y Alexander Soto Hernández, subgerente técnico y operativo de EPN.

Los funcionarios ratificaron adicionalmente la terminación de las obras y el recibo “a entera satisfacción” de la interventoría externa al contrato No 037 de 2010, realizada por la Universidad de Antioquia.

La interventoría, contratada por la CAM, presentó otro informe de recibo final, ratificando la terminación de las obras y entrega a entera satisfacción. La firma  recomendó el mantenimiento preventivo de manera periódica con el fin de preservar las obras. Desde entonces, quedó en total abandono.

“Al estar el contrato liquidado, se denota que la administración municipal a finales del año 2015, abandonó el proyecto dejándolo a merced de la delincuencia, los indigentes y del deterioro natural que ocasiona la maleza y las condiciones del clima, conforme se observa en los registros fotográficos que se anexan al informe técnico resultante de la visita realizada al Parque Isla de Aventura a finales del año 2015”, estimó la CGR.

Omisiones

En el caso de Lara Sánchez, anotó que no hubo “la más mínima gestión que permitiera el cuidado y preservación de las obras construidas en el parque Isla”.

Reconoció que en diciembre de 2016 Lara Sánchez volvió a presentar el proyecto a Cormagdalena, para su eventual viabilización, priorización y aprobación. Además, realizó algunas obras de mantenimiento y gestiones para retomar el proyecto, pero los recursos no fueron suficientes.

“El presupuesto presentado por la Alcaldía de Neiva, en cabeza de Rodrigo Lara Sánchez en el año 2016, relaciona una cifra mínima para mantener las obras ya construidas, y ponerlo a disposición de la comunidad, siendo esta cifra muchísimo menor, que la que hoy se requiere para poder recuperar la infraestructura abandonada o demolida y que no permite que hoy disfrutemos de este proyecto que hubiese servido de reconocimiento para el Huila y para Colombia”, precisó el ente de control.

Los responsables de la contratación son procesados por indebida celebración de contratos sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación.  Entre ellos el contratista, Juan David Camargo Luna, representante legal del consorcio Muelles 2010.  Todos fueron imputados el 10 de mayo de 2019. Hace algunas semanas terminó el juicio y está para fallo.