La Nación
De la oposición a gobernar 1 11 agosto, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

De la oposición a gobernar

Y llegó el día. El nuevo presidente Gustavo Petro se posesiona este domingo 7 de agosto, en representación del Pacto Histórico, lo que significa que el país da un giro político, económico y social a la izquierda, tras 28 años de gobiernos de centroderecha. Pero, ojo, esperamos sea un gobierno de izquierda demócrata, jamás dictatorial. No debe olvidarse que casi la mitad de los colombianos, 10.5 millones, temen se malbarate una democracia sólida en lo económico y lo institucional, pese a los vaivenes que a veces la azotan.

Por eso, el desafío del petrismo es demostrar que la izquierda sí está preparada para gobernar una nación necesitada de importantes reformas, de acabar lo malo e inservible, como el cáncer de la corrupción, y crecer sobre lo construido. Y con la capacidad de echar a andar un modelo de redistribución en el segundo país con mayor concentración de riqueza en América Latina, sin sacrificar las libertades, la estabilidad, los derechos, la inversión ni pisotear la Constitución.

Le tocará gobernar un país polarizado, dividido, desigual, con rencores, con ciudadanos llenos de expectativas y exigencias. Por eso, debe dejar atrás la campaña, el espejo retrovisor, y consolidar el discurso de unidad nacional, de pluralidad, que ha expresado desde el triunfo, porque a partir de la fecha se convierte en el Jefe de Estado de todos los colombianos.

En este nuevo escenario, esperanzador para quienes creen en el cambio, al mandatario le tocará atender una compleja situación fiscal, con una inflación disparada por la crisis económica mundial, y el rezago amargo del Covid-19. Aunque la OCDE prevé que este año la economía crecerá alrededor del 6 %, en 2023 apenas llegará al 2. Le corresponderá acudir a la anunciada reforma tributaria de $50 billones anuales, cuando por mucho menos se cayó el ministro Carrasquilla y se produjo el estallido social. ¿No se requiere es lo contrario: una política expansiva de inversión pública y bajas tasas de interés que mueven la economía?, pregunto yo.

Petro contará con el respaldo del Congreso, en donde la izquierda, aliada con fuerzas tradicionales, consagró una amplia mayoría. Ahora, los partidos y movimientos que por años fueron oposición se vuelven gobiernistas para ayudar a sacar adelante las promesas de campaña, ojalá en torno a la solución de las grandes problemáticas que afectan el bienestar y calidad de vida de las familias.

Tenemos la esperanza de que el entrante Gobierno cumpla positivamente el cambio prometido asegurando la estabilidad del país, la integración nacional y consolide la democracia. Solamente así gritará a los escépticos que ¡cambio no es equivalente a salto al vacío ni suicidio!.