La Nación
EDITORIAL

De las palabras a los hechos

De las palabras a los hechos 1 30 septiembre, 2020

Todo el reproche de la sociedad huilense debe recaer hoy sobre el caso de la niña de doce años de edad que fue raptada y violada en el asentamiento ‘Dolcey Andrade’, en el norte de la ciudad de Neiva. Los detalles son escabrosos: la menor se encontraba con otros menores, cuando fueron interceptados por dos sujetos desconocidos. Los individuos, además de hurtarles sus pertenencias, conducen a la víctima hasta una zona boscosa y uno de ellos procede a accederla carnalmente.

El aberrante episodio, divulgado el martes pasado en estas páginas, hace parte de una serie de hechos de violencia sexual contra la población infantil que se han vuelto más visibles en medio de la pandemia.

El abuso sexual infantil es una de las formas más graves de violencia contra nuestros menores y genera secuelas catastróficas en la vida de ellos. “El abuso sexual infantil implica la transgresión de los límites íntimos y personales del niño o la niña. Supone la imposición de comportamientos de contenido sexual por parte de una persona (un adulto u otro menor de edad) hacia un niño o una niña, realizado en un contexto de desigualdad o asimetría de poder, habitualmente a través del engaño, la fuerza, la mentira o la manipulación”, dice la organización Save The Children.

Y advierte: “Cualquier forma de violencia sexual contra los niños y las niñas es un problema social que tiene consecuencias en su vida, en su entorno y en todos y cada uno de los contextos en los que el niño o la niña víctima se desarrolla. De ahí que los ámbitos para la intervención en la protección de los niños y las niñas contra este tipo de violencia incluyan, desde la familia y su entorno social, a los ámbitos educativo, sanitario y policial, así como el legislativo y de políticas públicas”.

Llegó la hora de pasar de las palabras a los hechos en la protección de la niñez en Neiva.

es_COEspañol de Colombia
es_COEspañol de Colombia