La Nación
Decodificación moral 1 10 agosto, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Decodificación moral

Froilán Casas Ortiz

En todas las culturas han existido y existen códigos morales. En las culturas primigenias, esos códigos se trasmitían oralmente. Así ocurre con el código de Hammurabi en la antigua Mesopotamia, pasando por el Rig-Veda de los indios; el decálogo para los hebreos, el Sermón de Benarés para el budismo indio; las normas de Confucio basadas en el orden de la naturaleza para la China; el código de los mayas y aztecas, trasmitidos oralmente y traducidos iconográficamente en algunas muestras pictóricas. Son una muestra del común denominador del código moral de cada pueblo.

Para vivir en sociedad, es verdad de Perogrullo, tiene que haber manuales de convivencia. Si alguien quiere vivir sin normas, debería irse a vivir a una montaña, en donde solo tendría que rendir cuentas a la naturaleza. El respeto al derecho del otro es la paz. Hasta los animales, por mero instinto fijan territorio; como quien dice, establecen unas reglas de juego. ¿por qué hay violencia? Porque se irrespetan las reglas de convivencia. En la crisis de adolescencia cultural que vive el mundo occidental, cuya bandera es: libertad, fraternidad e igualdad; se pisotean todos los valores so pretexto del libre desarrollo de la personalidad. Pregono libertad, pero irrespeto la libertad del otro; hablo de fraternidad, pero impongo “mi asquerosa música” a los vecinos; cacareo igualdad, para defender mi pereza, mi falta de iniciativa y lograr que el buen trabajador reparta conmigo lo que ha adquirido con esfuerzo y dedicación. Estamos pasando por la transmutación de todos los valores. Con eso y todo, la crisis no ha tocado fondo. Los iconoclastas y libertinos siguen creciendo. Es un delito ser honesto, pues el vivo vive del bobo.

Cada cual establece sus códigos morales, protesta cuando alguien se los propone; a su vez, ¡qué horror!, sus códigos se los impone a los demás. El colectivo social ha construido una sociedad permisiva; en defensa de la libertad todo se tolera e incluso se aprueba.

Con el complejo cultural que se acrecienta, algunos países, toman como referentes, las licenciosas conductas de los países tecnológicamente desarrollados. Lentamente vamos perdiendo nuestra identidad cultural. Mientras en los países de cultura islámica, las leyes se soportan en una teocracia de Estado -por eso el islam ha crecido hasta el punto de ser la religión más numerosa del mundo-.

En los países occidentales se ha desteñido tanto la cultura que cualquier concepción religiosa es vista como una intromisión a la autonomía humana. ¡ah, que desacierto!, con frecuencia la ignorancia es atrevida. Aquí tiene la razón el que más grita. Ahora el inmigrante impone sus costumbres; como vamos, seremos extranjeros en nuestra propia patria. Ya se sacó a Dios del juramento, ahora se jura en nombre de la Constitución; como vamos llegaremos al harikiri moral y por ende, social. No se preocupe, los que pregonan el libertinaje, mañana serán victimas de su propio invento. Un pueblo sin referentes morales será víctima del más fuerte. En la anarquía se impone el más poderoso.