La Nación
Deporte, racismo y xenofobia 1 21 septiembre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Deporte, racismo y xenofobia

Por: Rodrigo Lara Sánchez

 

Terminan los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en medio de una pandemia que los obligó a aplazarse un año, haciéndolos inéditos al disputarse en su mayor parte sin público. No por ello han dejado de ser el mejor espectáculo deportivo del verano, seguido por millones de espectadores en el mundo entero.

 

Lo Olímpicos se han caracterizado por ser unas justas que promueven la hermandad de las naciones, los buenos principios y la sana competencia deportiva, en donde solo los mejores logran lo más alto del podio. No importa la nacionalidad, el color de la piel, el idioma, la orientación sexual o la religión, los Olímpicos son una vitrina que exhibe lo diverso de nuestro planeta, donde lo único necesario para ser reconocido es el talento.

 

Pero no solo es vitrina para el deporte, la política también ha marcado estas justas. Se recuerda muy bien como el atleta estadounidense Jesse Owens ganó cuatro medallas en los juegos de Berlín en 1936, ad-portas de la Segunda Guerra Mundial, en una Alemania dominada por el nazismo en donde se pretendía demostrar la superioridad de la raza aria. Igualmente, los afroamericanos vivían tiempos difíciles; Owens tuvo que migrar junto a su familia a los estados del norte para buscar mejores oportunidades debido a la segregación vivida en el sur de su país.

Muchos inmigrantes e hijos de inmigrantes han marcado la historia deportiva de los países. Un ejemplo reciente es la medalla de oro obtenida por la atleta ecuatoriana Neis Dajomes, hija de inmigrantes colombianos. Nos demuestra que el talento no tiene nacionalidad definida. Resulta entonces paradójico que sigamos viviendo en un mundo que rechaza las diferencias y excluye a los inmigrantes, olvidando que históricamente las migraciones han sido una oportunidad de crecimiento.

En los últimos años, Colombia ha abierto sus puertas a millones de venezolanos, y aun cuesta creer que sentimientos xenófobos se despiertan en la sociedad como consecuencia de falsas ideas nacionalistas de superioridad. Hemos estigmatizado a todo aquel que tenga un acento distinto, simplemente por haber nacido en un territorio diferente al nuestro. El deporte es una muestra de que podemos superar esos sentimientos y sentir admiración por todo aquel que sienta orgullo por llevar una bandera y representar un territorio, sin importar donde haya nacido. En los millones de migrantes que llegaron a Colombia se encuentran futuras deportistas, científicas, maestros, médicos; hombres y mujeres que llenarán de gloria el tricolor nacional.