La Nación
Derrotar el fascismo para conquistar la paz 1 26 octubre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

Derrotar el fascismo para conquistar la paz

 

Eduardo Gutiérrez Arias

Lo que muchos llaman “polarización política” no es otra cosa que la radical disputa del poder entre el fascismo y la democracia. Cuando hablo de “democracia”, me refiero a la democracia liberal plena que nunca ha existido en Colombia. Aquí hemos tenido un remedo formal de democracia, con elecciones fraudulentas de compra de votos y de coerción violenta al elector por parte de los gamonales y caudillos políticos. Los pocos intentos de crear una república liberal como la que propusieron  los constituyentes de Rionegro en 1863 o el Partido Liberal entre 1930 y 1946, fueron ahogados en sangre. El Frente Nacional con su repartija del poder entre conservadores y liberales y estado de sitio permanente, nunca podría ser una verdadera democracia. La Constituyente de 1991, creó una carta magna moderna, avanzada y generosa en derechos ciudadanos, pero muchas de sus principios o no han sido aplicados o se han derogado por reformas posteriores. El acuerdo de paz entre el pasado gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, fue otro buen intento por realizar reformas democráticas para erradicar la violencia política, pero la extrema derecha se ha atravesado contra ellas.

Hoy el gobierno uribista de Duque intenta volver trizas el acuerdo de paz. No se ha dado un solo paso para realizar la reforma agraria. Antes que devolverles las tierras a los campesinos, la nueva violencia sigue desplazándolos de ella en regiones como Antioquia,  Santander del Norte, Arauca, Chocó, La Guajira, Los Montes de María, Algeciras Huila, Putumayo, Cauca y Nariño. Tampoco se ha cumplido el mandato legal de sacar adelante una ley para que las 16 zonas más azotadas por la guerra, pudieran elegir cada una un representante a la Cámara. En cambio los líderes sociales de estas regiones siguen siendo asesinados. Ya van 600 muertos desde que se firmó el Acuerdo. El autoritarismo crece. Las protestas ciudadanas son atacadas a bala por la policía como en Bogotá con decenas de muertos. El ejército también pone su cuota de sangre con falsos positivos y asesinatos como el de la transexual Juliana Giraldo. Mientras tanto el presidente se viste de policía, visita los CAI afectados por la protesta popular, pero no va a las casas de los asesinados a ofrecerles las condolencias y la solidaridad a las familias. Incluso se niega a cumplir las decisiones de la Corte Suprema de Justicia de buscar reformas en las instituciones armadas del país para que apliquen las normas del derecho internacional humanitario. Definitivamente para alcanzar la paz y la democracia tenemos que primero derrotar el fascismo.

 

 

 

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