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COLUMNISTAS OPINIÓN

Desastre ambiental, sobrepoblación y desigualdad

Por: Rodolfo Valderrama.

Los ambientalistas, tanto expertos así como la población consiente del deterioro del planeta están experimentando inmensa frustración por los nulos resultados de la Cumbre sobre Medio Ambiente realizada en Madrid; a su vez las multinacionales, especialmente las petroleras están de plácemes, y como siempre las mayorías, desconocedoras de los temas vitales, apática y preocupada más por la subsistencia y temas fantasiosos. La comunidad científica ha advertido sobre la reducción de la capa de ozono moduladora de los rayos solares, la contaminación de la atmósfera, fuentes hídricas y océanos, calentamiento global e inundaciones marítimas que harán desaparecer ciudades costeras; esto principalmente por el creciente uso de derivados del petróleo desde hace un siglo, agravado con el aumento de elementos desechables, proceso favorecido por la “explosión demográfica”.

 

En Madrid representantes de la comunidad científica explicaron la progresiva devastación por el calentamiento, pues la temperatura promedio ha venido aumentado año tras año y pronosticaron que si la tendencia continuaba, para la segunda mitad de este siglo esta temperatura se puede elevar en cinco grados, asunto que haría imposible la vida del ser humano, entonces es urgente adoptar medidas radicales en procura de que no sobrepase los dos grados. Pese a la presión del movimiento ambientalista juvenil liderado por Greta Thunberg, representante del sector con más autoridad para exigir medidas efectivas, como ocurrió en otros foros, se impusieron los negacionistas, defensores del Gran Capital, pues adoptar estas medidas implica costos y reducción de utilidades. Es posible que además de las acción humana en el deterioro ambiental actúen factores exógenos como cambios cósmicos o evolución interna del planeta, pero independientemente el hombre debe hacer lo que le corresponde. La fuerza política favorece a los negacionistas quienes lejos de adoptar medidas efectivas, buscan aumentar la producción petrolera con métodos agresivos; en estas condiciones mientras no haya cambios políticos la catástrofe es inminente.

 

Esta situación en la cual la fuerza sin la razón es la barbarie y la razón sin la fuerza es la impotencia, es similar a la ocurrida cuando las Conferencias sobre Población recomendaron medidas para racionalizar el crecimiento poblacional; en 1969, el escritor Tedd Fisher, describió los graves problemas venideros que en efecto ocurrieron porque se impuso la fuerza de los intereses mezquinos, al empresariado le convenía la sobrepoblación para garantizar abundancia de trabajadores y a las iglesias su expansionismo especialmente en países subdesarrollados con crecimiento poblacional acelerado. Esto contribuyó a la inequidad entre naciones pues la riqueza se concentró en países desarrollados que tienen menor población, además el creciente desempleo e informalidad han favorecido la desigualdad.
rodovaldi@hotmail

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