Desierto de La Tatacoa, sin dios ni ley 1 16 febrero, 2020
HUILA

Desierto de La Tatacoa, sin dios ni ley

La violación de normas ambientales por parte del Hotel Bethel Bio Luxury, reveladas por LA NACIÓN, son solamente un síntoma de la grave enfermedad que padece el bosque seco tropical en materia de organización y planeación.

 

Caterin Manchola

huila@lanacion.com.co

 

 

El Distrito Regional de Manejo Integrado La Tatacoa (DRMI)  una de las áreas más singulares del departamento del Huila,  ha  venido siendo escenario de un crecimiento acelerado de nuevas construcciones al que hasta sus propios residentes le temen.

El llamado de atención lo han venido emitiendo diferentes entidades desde hace años, sin embargo el auge de los restaurantes, hostales, hoteles, y bares, entre otros; se siguen proliferando sin atacar las normas.

De acuerdo con la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), la Tatacoa cuenta con una zonificación de uso del suelo que establece qué áreas están destinadas para la restauración, la protección, uso sostenible y uso público. Dicha información ya está en conocimiento de la ciudadanía.

Pero, tras visita que realizó LA NACIÓN y en diálogo con la comunidad, se apreció que muchos de los terrenos le pertenecen a familias que, en vista del enorme arribo de turistas, han comenzado a expandirse sin tener en cuenta la fragilidad del ecosistema.

Una de las nuevas residentes que llegó al bosque seco tropical es María del Carmen Bermúdez, quien desde hace cuatro años ha venido apreciando cómo se instalan más hostales hacia la zona de Cuzco. También, casetas informales para ventas de jugos. “Dijeron que las iban a quitar por el tema de las basuras y porque venden de todo, pero las están habilitando todavía.  Les dieron la orden de que vendieran solamente raspados”, comentó.

 

Responsabilidades compartidas

Y en esa misma línea José Rafael Márquez, un habitante del desierto, sostuvo que el desarrollo se ha venido dando hace aproximadamente 10 años. Antes, los villaviejunos debían emigrar hacia otras localidades, “el pueblo es sumamente pobre y gracias al desierto la gente ha vuelto a regresar. Y pues sí, estamos viendo un crecimiento muy rápido y del que se debe también tener control”.

Aunque, manifestó, existen algunas ideas que no comparte según lo que  mencionó un ex viceministro de Cultura.  “Vimos en unos titulares que decía que el desierto era una expensa de basuras, pues realmente podría ser cierto, pero es que las basuras no son de nosotros, las producen los turistas”.

Agregó que los visitantes no acatan las normas, “se suben y no respetan los estoraques, y esa parte de cultura sí la necesitamos.  Nosotros tenemos una joya, eso es muy importante”.

Otras de las cosas con las que no comulga tienen que ver con las pautas impartidas desde la CAM.  “Restringe pero no actúa, prometen pero no hacen. Aquí nos dijeron que iban a montar una estructura, modelos de construcciones de casas: nunca lo hemos visto. Hablaron de las construcciones en cemento, pero los mismos senderos que ellos han construido son de eso”. Y la mayoría de personas están construyendo en cemento, dijo Márquez.

 

Sin control

Para algunos operadores turísticos, el problema radica en que no existe una planeación y hoja de ruta. “La gente está construyendo por construir”, dijo Julio César Prieto. Según él, al parecer es que no hay un direccionamiento desde la Administración Municipal, pero además, “que la CAM no verifica los permisos, cada quien excava y saca agua de donde quiere, hace sus pozos sépticos pero uno no sabe exactamente si tienen algunas medidas, porque algunos se rebozan con el tiempo. Tampoco hay claridad sobre las aguas subterráneas,  no se ha estudiado”, manifestó. Las zonas se están invadiendo  además hacia la vereda La Victoria. “Estamos invadiendo, no invirtiendo”, sostuvo.

 

Protección

De acuerdo con el Plan de Manejo Ambiental de La Tatacoa, de las  35.140,10  hectáreas (cobijando territorios de los municipios de Baraya y Villavieja),   7.759 hectáreas (22,01%) figuran como Zona de Preservación; que corresponde  al espacio donde el manejo estará prioritariamente dirigido a evitar la alteración, degradación o transformación por actividad humana de los valores naturales existentes.

E incluye construcciones de muy bajo impacto ecológico, montaje de infraestructura para la investigación y el monitoreo ambiental, construcciones de obras civiles para el abastecimiento de sistemas de acueductos veredal, entre otras acciones.

Así mismo, 17.534 (49,09%) figuran como Zona de Restauración para la Preservación. Y corresponde a aquellos espacios donde ha ocurrido una transformación total o parcial de sus valores naturales, como resultado de las actividades productivas allí desarrolladas, pero que por sus condiciones topográficas, edáficas, o por su ubicación dentro del DRMI, o si importancia ecológica, ameritan el restablecimiento de sus condiciones naturales para atender en la mejor forma posible el logro de los objetivos de conservación.

También, un 8,06% es Zona de Restauración para el Usos Sostenible; 10,35% Zona de Uso Sostenible; 5,46% Zona de Uso Público para la recreación; y solamente un 3,67% es Zona de Uso Público Alta Densidad de Uso.

El Plan de Manejo Ambiental también había advertido que son de gran valor científico los lugares donde se hallan relictos fósiles, animales o vegetales, y presencia de asentamientos precolombinos, especialmente en sitios como El Cusco, Los Hoyos, La Venta y Doche, donde son objeto de explotación y comercialización irracional, actividades que deben prohibirse, si se quiere mantenerlos y preservarlos, como aporte importantísimo en el estudio de la historia regional y la evolución de las especies.

 

 

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Casetas improvisadas, que ofrecen diferentes productos, se han instalado en el bosque seco tropical.

 

Más estudios 

Para el experto en temas de turismo, Albeiro Castro, sí ha habido varios elementos de planeación, y lo necesario ahora es que la Administración Municipal  analice qué tipo de alojamiento son los que permitirán que se construya. Adicionalmente, que entre la Gobernación del Huila, Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, se determine cuál es la capacidad de carga del desierto.

“Hasta cuántas personas puede recibir en un día, una semana, un mes. Porque entiendo que esta capacidad de carga todavía no está”.

También mencionó que “la CAM ha estado muy juiciosa con las comunidades de ordenar por dónde se pude caminar, al comienzo todo el mundo se molesta cuando le ponen reglas, pero ya hay unos senderos, eso ya es un principio de organización; en no todo se puede hacer al tiempo, ya irán mejorándolo en la medida en que se vayan desarrollando también las actividades de formación y capacitación a las comunidades en ese tema”.

Finalmente, anotó que el uso de cuatrimotos, caballos y demás comercio “tiene que regularse, como también cualquier acción del hombre, desde caminar; y con el tema de vehículos, como es un ecosistema tan frágil, hay que estar muy atentos. Una cosa es que se utilicen los mototaxis, si ellos tienen un ordenamiento, van a contribuir, diferente a  que lleguen personas en motocicletas a andar por todas partes”.

 

Acciones

Desde la CAM, informaron que han venido ejecutando el plan de manejo y administración adoptado mediante Acuerdo del Consejo Directivo de la CAM No. 012 de 2015, en el que se establecen estrategias, procedimientos y actividades adecuadas con las que se busca lograr los objetivos de conservación.

Así mismo,  los programas y proyectos que contribuyen a la conservación de la biodiversidad, a la sostenibilidad de los bienes y servicios ambientales esenciales para el desarrollo sostenible de la región y, el enfoque de esfuerzos e inversión hacia acciones de protección y producción sostenible y, el fortalecimiento de las instancias locales y comunitarias de gestión ambiental.

Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, la administración de los espacios geográficos dentro del Desierto está a cargo de diferentes entidades, Alcaldía y CAM.  Y “es necesario que regionalmente se prioricen las intervenciones conjuntas para garantizar estrategias que efectivamente reorienten la operación turística en este atractivo”.

La Tatacoa, recientemente recibió la acreditación como Reserva Starlight del mundo,  primera certificación internacional que tiene Colombia en esta categoría, la cual se atribuyen a espacios que poseen unas características especiales para la observación de los fenómenos celestes.  Y certificación como “Destino Sostenible”. “Ambas certificaciones constituyen planes de trabajo futuros para mejorar los niveles de sostenibilidad en el territorio y que garantizarán un turismo responsable y sostenible en este atractivo turístico de talla internacional”, sostuvo MinComercio.

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Existen nuevos cerramientos para futuras infraestructuras.

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