La Nación
Destinos cercanos 1 17 junio, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Destinos cercanos

 

Fermín Beltrán Barragán

Sócrates no salió de su natal Atenas, salvo a unas tres guerras en el Peloponeso, e Inmanuel Kant vivió toda su vida en Königsberg, nunca se distanció más de 150 kilómetros de esta ciudad; sin embargo, los dos filósofos fueron grandes exploradores de la profundidad del pensamiento y de los misterios de la naturaleza humana. ¿Cómo fue posible que estos sabios infinitamente citados, hayan podido producir tanto entendimiento sin distanciarse de su residencia?

Sencillo, ellos eran pensadores de profesión. Y para pensar y crear se requiere atención, capacidad de observarlo todo, de ver los detalles, de estudiar las complejidades de lo que nos rodea y de sus relaciones con la mentalidad humana, el lugar para pensar y crear no es relevante. En ocasiones creemos que los viajes por si solos dan conocimiento y sabiduría, pero un viaje sin atención, sin observación y sin discernimiento, puede dejar de ser trascendental.

Hoy, mucho más que en otros tiempos, se puede construir conocimiento desde cualquier lugar del mundo, las tecnologías facilitan el intercambio de saberes con los grandes filósofos y con las mentes más brillantes. Es posible recorrer la biblioteca de la Universidad de París y tan solo segundos después interconectarnos con profesores de una universidad de Norteamérica, del Asia o del África, esto realmente es mágico…la tecnología acorta los viajes del conocimiento.

Siendo esto posible y estando limitados en los desplazamientos físicos por la pandemia, surge la oportunidad de convertirnos en exploradores de nuestro interior para conocernos, entendernos, y también para buscar y explorar los destinos cercanos, caminar en ese bosque que todos los días vemos pero que no hemos observado nunca, en esa colina que está al frente, pero que nos resulta desconocida. Realmente tenemos la tendencia de seguir siempre los mismos caminos y los mismos trazos, aún en el interior de nuestras casas y apartamentos el espacio que utilizamos parece ser el mismo de siempre, hay rincones en donde nunca hemos estado.

Y de este departamento llamado Huila, ¿cuánto conocemos?  Hay lugares emblemáticos de una valía enorme, pero hay muchos lugares que no siéndolos, son un deleite para la aventura y para liberar el espíritu a los mejores desafíos o a la tranquilidad de la paz interna. Solo hay que abrir los ojos y observar, prestar atención y escuchar el movimiento, seguramente nuestros sentidos se abrirán sin necesidad de ir al otro lado del planeta y nuestro entendimiento estará a la altura de los intelectos más exigentes de hoy.

Es la ocasión para recorrer está región del sur, cuya ubicación geográfica y riqueza ambiental es sorprendente, es la oportunidad para conocer nuestro espacio y reconocer nuestro origen, esto implica hacer turismo de menor distancia, cambiando de caminos abriendo los sentidos a aquellos lugares en donde nunca hemos estado, a pesar de estar tan cerca de ellos. Es posible que hayamos estado corriendo entre el ruido y la preocupación y nos hayamos perdido un poco de la profundidad de toda esta tierra mágica que se llama Huila, estamos a tiempo de emprender el viaje, de reivindicar lo nuestro, sin desconectarnos del mundo.