La Nación
Duelo en tiempo de Coronavirus 1 18 agosto, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Duelo en tiempo de Coronavirus

Maritza Rocío López Vargas

Una de las secuelas que ha traído el COVID-19, es la imposibilidad de realizar un funeral como quisiéramos o poder acompañar a los amigos que han sufrido la pérdida de un ser querido, todo, por cuenta de los exigentes protocolos establecidos para el manejo y disposición de los cuerpos, de los fallecidos por cuenta de la pandemia.

Conforme a las orientaciones brindadas para el manejo, traslado y disposición de cadáveres por Covid-19 del Ministerio de Salud y Protección Social, la disposición final del cuerpo por  causa probable o confirmada por Coronavirus, será preferiblemente mediante cremación y en el menor tiempo posible a fin de evitar la exposición al virus.  Así mismo evitar la realización de rituales fúnebres, reuniones o aglomeraciones de personas. El alistamiento del cuerpo se realizará en el lugar del deceso, sin permitirse el traslado a otra ciudad o municipio, para su disposición final.

Resulta lógico entender que el fallecimiento de una persona importante en nuestras vidas, traiga consigo un duelo que resulta indispensable atravesar para lograr el equilibrio emocional y salud mental. Un proceso que puede hacerse fácil o difícil dependiendo de las circunstancias, la tensión, el estrés, el manejo y la expresión de las emociones.

El no poder despedirse del ser querido por la infección por coronavirus, la distancia física requerida por los protocolos sanitarios de aislamiento, las restricciones en los ritos funerarios, los pocos asistentes, la falta de contacto físico entre los mismos, la imposibilidad de realizar un entierro digno de la persona amada, sentir el rechazo o ser estigmatizados por otras personas, ahonda mucho más el dolor y vacío experimentando ante la pérdida.

La imposibilidad de compartir emociones, llorar en el hombro de otras personas, tomar su mano, poder expresar la impotencia, la tristeza, el dolor o sentirse acompañado en un momento tan difícil, conlleva a un ambiente impuesto de frialdad emocional  y qué decir, de tener que lidiar con la pena de saber que la persona falleció en soledad, sin poder expresar sus propios miedos, tener la oportunidad de despedirse, dar las gracias o pedir perdón.

Permitirse el derecho de expresar el dolor, la impotencia, la ira, crear un recuerdo positivo de la persona fallecida y los momentos compartidos en familia, así como cuidar de sí mismo, liberarse de la culpa, pedir ayuda profesional si la tristeza se vuelve insoportable, si se piensa que la vida ya no tiene sentido, si resulta muy difícil visionar un futuro mejor, si se experimenta una profunda sensación de soledad, dolor o sufrimiento, permite la elaboración del duelo en tiempo de Coronavirus.  Quienes hoy sufren la pérdida de un ser amado por complicaciones asociadas al Covid-19, deben saber que no están solos, que personas anónimas a sus vidas, comparten y se solidarizan con su dolor.