La Nación
Educación presencial 1 16 abril, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Educación presencial

Fermín Beltrán Barragán

“No necesitas ir a la universidad para aprender cosas, ese conocimiento está disponible de forma gratuita”. Esta frase de Elon Musk es profundamente real y mucho más cuando agrega que “la universidad es para divertirse” …aunque a decir verdad se goza, pero también se aprende.

En otros tiempos había que ir a las bibliotecas para leer y buscar la información, ahora basta con un clic y ya está el video explicando en detalle todo lo que no sabemos.  El mundo virtual está lleno de maestros y aparecen en todas formas, audios, gráficos, infografías, escritos, multimedios, en fin, lo único necesario es un computador o un teléfono y conectividad y ya estamos en las mejores universidades del mundo.

El aprendizaje autónomo, hoy es perfectamente posible, se puede aprender desde la reparación de una licuadora hasta programar en Python, desde hacer un plato de comida hasta el funcionamiento del auto más sofisticado. Los educadores la tienen difícil, el estudiante puede revisar en línea si está actualizado, le puede decir con seguridad “profe, esa información está revaluada”, hoy en día el maestro no se las sabe todas.

De tal manera que adquirir el conocimiento no es el problema, lo tenemos en todas partes, aunque nuestro cerebro no lo puede almacenar ni procesar en su inmensa cantidad, solo una parte. Por ello el educador de hoy debe orientar su metodología a enseñar a pensar, a los fundamentos de las disciplinas, a investigar y gestionar el conocimiento y a ser social.  Como dice Rodolfo Llinás, “la educación debe basarse en entender más que en memorizar”.

Es decir, hay aspectos que podemos aprender de manera autónoma y con apoyo de internet y otros que requieren la educación presencial, por ejemplo, aprender a sentir en sociedad, hacer amigos, compartir experiencias y desarrollar los sentidos y las emociones. Por eso hay que volver a lo presencial, pero de otra manera, quizás como en los tiempos previos a la internet en dónde se compartía cada acción, cada detalle de la vida.

Lo presencial es necesario, nos hace menos expuestos al automatismo, nos despierta, nos reivindica como seres que por naturaleza vivimos en comunidad y puede aumentar nuestra felicidad. Algo cierto es que hemos aprendido que la formación remota es posible y nos permite administrar mejor el tiempo, por eso estos canales se impondrán sin duda, pero sabemos que el estar en físico en momentos de aprendizaje es fundamental para luchar contra la idiotez.

Sin embargo, los currículos deben redefinirse para aceptar estas realidades y las instituciones adecuarse para que sean realmente laboratorios de transformación social, a partir de los cuales se pueda construir una sociedad diferente y un modo de vivir más propenso a la sostenible felicidad.