La Nación
El Anti-Petro 1 24 junio, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

El Anti-Petro

Por: Mario Andrés Huertas Ramos

Por estas calendas, en un año, tendremos presidente electo o estaremos rumbo a una segunda vuelta; con una izquierda bien aglutinada alrededor de un candidato que tiene nombre y estilo propio.

Por lo tanto, propondré el talante necesario de un candidato que enfrente la pasión revolucionaria encarnada en Gustavo Petro.

Primero, necesitamos un demócrata genuino; es decir, un hombre que sea testimonio del Estado de Derecho y no del Estado de Hecho.

Un liberal comprometido con las instituciones, tolerante a la oposición, proclive a los consensos para construir gobernabilidad, respetuoso de los derechos humanos y, por supuesto, un garante de todas las libertades.

Segundo, la situación demanda un candidato cuyo pasado sea incuestionable y no esté vinculado a ninguna organización narcoterrorista.

Por más amnistía e indulto que la guerrilla del M-19 haya logrado, en la memoria de algunos colombianos viven las imágenes, por ejemplo, del Palacio de Justicia, la toma de la Embajada de la República Dominicana, los secuestros masivos a empresarios y el asalto armado a Yumbo en 1984.

Tercero, el candidato en mención que haga frente a la flemática opción revolucionaria debe ser un líder que promueva la concordia nacional y no atizar la discordia entre colombianos.

El Presidente es el símbolo de la unidad nacional representando así la cohesión en torno a los intereses nacionales, y no alrededor del culto a su persona promoviendo el odio y la persecución hacia quienes libremente no lo idolatren.

Cuarto, el país espera un auténtico hombre de Estado (más allá de un gerente público) que nos ayude a superar la actual crisis a través de una gestión pública eficaz y eficiente que permita divisar y encarar de inmediato los grandes problemas que aquejan a la nación.

Quinto, la coyuntura económica reclama con urgencia un manejo responsable de la hacienda pública para superar, de inmediato, los efectos globales de la pandemia; y, a su vez, logre reorganizar la economía nacional sin incurrir en aventuras populistas que, a largo plazo, traiga un altísimo costo fiscal y, por ende, una profunda crisis social.

Sexto, la defensa de los intereses nacionales obliga a tener una auténtica visión geopolítica de las relaciones internacionales.

No debemos perder de vista que Juan Manuel Santos perdió el diferendo con Nicaragua afectando seriamente la soberanía nacional y entregó el país demandado ante la Corte Internacional de Justicia.  Además, las cosas por el vecindario no andan nada bien. (Y a manera de chascarrillo: que hable al menos inglés).

Séptimo, el candidato no puede carecer de legitimidad frente a los militares. Ya que las relaciones cívico-militares suponen un altísimo grado de respeto a la institución castrense por parte del Presidente como también un altísimo nivel de confianza de los soldados hacia su Comandante en Jefe.

En últimas, el Anti Petro, resultado de una gran coalición de sectores auténticamente democráticos, tendrá por consigna -como J.J Rondón- “¡Salvar la patria!.

Adenda: La columna de María Isabel Rueda “La historia, según Petro”, evidencia que este último está lejísimos de ser un hombre culto.