La Nación
El camino mortuorio de la paz 1 18 enero, 2022
COLUMNISTAS

El camino mortuorio de la paz

Es evidente que el proceso de paz que se hizo con las extintas Farc ha sido más doloroso que gozoso, porque el uribismo y otras fuerzas se les dio la gana golpearlo de varias formas. No olvidemos que la consigna del uribismo fue ¡hacer trizas el acuerdo! Lo han estado cumpliendo, el gobierno de Duque ha continuado la tarea.

Desde que tomó posesión el presidente Duque anda diciendo por todo el mundo que su gobierno está comprometido con el proceso de paz; incluso, el pasado mes de septiembre, en su último discurso ante la ONU, dijo que “Colombia también avanza en la construcción de la paz con legalidad; hay progresos significativos en el proceso de reincorporación de los excombatientes, como lo ha comprobado la Misión de Observación de la ONU”. Bien, dicen que “el pez muere por su boca”, pues la misma realidad desautoriza lo que el presidente anda diciendo: este gobierno ha desfinanciado el proceso (léanse esta buena nota en https://www.lasillavacia.com/historias/silla-nacional/la-implementacion-de-la-paz-cada-vez-mas-desfinanciada), ha sido laxo en la protección para los excombatientes de las extintas Farc y ha seguido atacando a la Justicia Especial para la Paz. Y fue el mismo Carlos Ruíz Massieu de la ONU, el jefe de la misión de verificación de los acuerdos y que estuvo hace unos días en Colombia haciendo ese trabajo, quien dijo que “no se puede hablar de éxito con 300 exFarc asesinados”. Una cachetada para el gobierno de Duque; que se pude interpretar como un “por qué no te cayas y ponte a trabajar en verdad por la paz”.

Pero es cierto, el éxito de cualquier proceso de paz en el mundo radica en que los desmovilizados no sean asesinados. La protección de sus vidas es la garantía de la paz pactada. Los desmovilizados asesinados, los líderes sociales asesinados, los defensores de derechos humanos asesinados… Son una prueba irrefutable de que la paz en Colombia transita un camino mortuorio en el cual todavía no se ve la luz al final del túnel: no se ve la paz.

Para aportar más evidencia sobre la luctuosa ruta que está recorriendo la paz, el obispo de la diócesis de Quibdó, Juan Carlos Barreto, dijo que en el Chocó hay complicidad entre la fuerza pública y grupos ilegales, que hay graves violaciones de derechos humanos, que la implementación del proceso de paz es de-cep-cio-nan-te… que el Estado es el principal victimario.

Por supuesto, nunca se ha dicho que los procesos de paz sean “pan comido”, pero cuando hay gobiernos dispuestos a traicionar y volver trizas lo pactado el camino se vuelve espinoso, tortuoso, mortuorio.