La Nación
“El candidato a derrotar es Petro y el que diga Duque” 1 23 enero, 2022
Entrevista

“El candidato a derrotar es Petro y el que diga Duque”

El senador, Rodrigo Lara Restrepo, habla de su aspiración presidencial y las diferencias con Juan Manuel Galán. Recuerda que el Nuevo Liberalismo fue construido tanto por Luis Carlos Galán como por Rodrigo Lara Bonilla. Dice además que el país no puede seguir con este Gobierno, pero tampoco votar por un proyecto socialista.

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

“Nosotros no podemos seguir con este Gobierno que ha sido mezquino con el dolor de la gente, pero tampoco podemos votar por un proyecto de corte socialista. Los socialistas, al fin y al cabo, nunca terminan respetando el proceso democrático y el Estado de derecho”. Así lo asegura el senador huilense Rodrigo Lara Restrepo, quien en esta entrevista con LA NACIÓN habla además de su aspiración presidencial y las diferencias con Juan Manuel Galán.

¿En qué va su aspiración presidencial?

Yo tengo el mayor ánimo y propósito de luchar por mi país y de defender mis ideas. He estado muy atento a revisar la situación de mi ingreso al Nuevo Liberalismo, es decir, la posibilidad de competir por el aval definitivo de este Partido. Sin embargo, debo expresarles que el proceso no ha sido fácil. Si bien hay personas de muy buena voluntad que me han dado la bienvenida, me he encontrado con obstáculos que son lamentables y que han dilatado y demorado este proceso.

 Concretamente, ¿Con quiénes?

Allí, hay personas muy amables como María Cristina Ocampo, Jairo Guerra, Rafael Amador y Rubén Darío Ramírez. Son personas que estuvieron en el antiguo Nuevo Liberalismo. La dilación por parte del Nuevo Liberalismo me hizo imposible atender los últimos debates en televisión. Yo sigo en esta condición y cuando uno lucha por el país, esto se convierte en una especie de misión, que no tiene punto de retorno y en la que uno da hasta la última gota de sudor en el ring.

¿Quiénes no han sido tan amables con su presencia en el Nuevo Liberalismo?

Yo hubiera esperado mucho más apertura; yo hubiera esperado un mejor recibimiento por parte del mismo Juan Manuel Galán. Yo debo confesarle que me ha extrañado que no se hubiera acelerado este proceso para participar en los debates presidenciales. Lamentablemente, no he recibido comunicación ni he hablado con él para que mirándonos a los ojos definamos las reglas de lo que debería ser esta competencia.

¿Por qué cree que Galán no ha facilitado su participación?

Me sorprende porque uno no puede pretender ser Presidente de la República sin competir. Y el espíritu del Nuevo Liberalismo es la consulta popular, abierta y democrática. Yo espero que podamos tener esa conversación. Yo tengo el mejor ánimo constructivo.

¿Ha habido algo de por medio entre usted y Juan Manuel Galán?

No. Nada distinto a que estamos compitiendo por un mismo fin y un mismo propósito: llegar a la Presidencia de la República. El Nuevo Liberalismo fue construido en sus cimientos tanto por Luis Carlos Galán como por mi padre. A mí no me gusta volver siempre al pasado, pero esa es una realidad indiscutible.

¿Le parece paradójico que no estén fluyendo las cosas entre usted y Juan Manuel Galán, cuando en el pasado sí fluyeron entre Rodrigo Lara Bonilla y Luis Carlos Galán para fundar el Nuevo Liberalismo?

No hay ningún tipo de indisposición personal. Yo lo que espero es encontrar reglas democráticas de participación en el Nuevo Liberalismo. Estoy revisando esta situación; no soy una persona de afanes. Tengo mucha serenidad. Esta competencia va a iniciar en forma en enero y estoy tomándome el tiempo de mirar las cosas con mucha calma.

Mientras tanto, ¿Qué les está proponiendo a los colombianos?

Mis dos grandes mensajes son: empleo y seguridad. Estos son tiempos que hablan de mucho sufrimiento para millones de colombianos que perdieron sus trabajos y que vieron sus negocios quebrarse por la inacción del Gobierno para atender la parálisis del coronavirus; estamos enfrentando un gran tsunami de desempleo y Neiva es una ciudad que sufre particularmente de este flagelo. Los colombianos necesitan trabajar y no ayuditas de $80 mil. Solo con el trabajo la persona puede llevar el pan a su casa. Yo propongo dos medidas para el empleo: patriotismo económico, es decir, una política que le dé prioridad a la industria y el campo colombiano; así como un programa público de empleo para tres millones de personas con trabajos que protejan el medio ambiente. Vamos a lanzar una gran campaña nacional de reforestación de las cuencas hidrográficas del país. Necesitamos actividades de cuidado para los adultos mayores y los niños. Hay que promover, por ejemplo, la educación todo el día. Y en materia de seguridad, nosotros no podemos permitir que los grupos armados resurjan en el territorio nacional; no podemos permitir que a los colombianos los asesinen por robarles un teléfono celular.

Empleo está asociado a salario mínimo, ¿Qué opinión tiene del incremento para 2022?

Es apenas justo. Nosotros no podemos perder de perspectiva que el año entrante Colombia va a vivir un período de presión inflacionaria muy fuerte. Ya lo estamos sintiendo todos los días con los precios de la comida, de la ropa, de la gasolina. Todo ha subido en los últimos meses y el año entrante va a subir más porque durante la pandemia todo se paralizó: la producción de petróleo, la generación de materias primas, la producción industrial y agropecuaria, y todo esto ha tenido un impacto en los costos de producción de la comida, en los costos de fletes y demás. En todo el mundo se está sintiendo una presión inflacionaria fuerte.

En medio de este panorama, ¿Cómo generar empleo?

Nosotros tenemos un déficit comercial de casi 12 mil millones de dólares este año, que significa que importamos lo que comemos, lo que consumimos y lo que usamos, entonces, si en Colombia no explotamos suficiente nuestra tierra, no vamos a generar empleo. Es así de simple. Nosotros hemos venido financiando ese déficit comercial con gasto público y con endeudamiento. Hay que generar industria, generar manufactura y explotar el campo de manera adecuada. La prioridad del próximo Gobierno es que Colombia se convierta en un país exportador, de valor agregado. Por eso, hablo de patriotismo económico, es decir, hay que promover la producción nacional, tanto de la industria como del campo. De lo contrario, será imposible generar suficiente empleo para la población colombiana.

En materia de seguridad, ¿Cómo combatir eficientemente la inseguridad en las ciudades colombianas?

Yo he venido desarrollando una tarea legislativa en ese sentido, primero, con la ley que prohíbe el porte y consumo de drogas en parques y polideportivos. Esa ley la saqué en 2019 y la he complementado con dos proyectos que están en discusión. Uno de ellos el que controla el porte ilegal de armas y le pone código QR a toda la munición que se produzca en Colombia. El otro proyecto es contra la reincidencia para evitar que vuelvan a las calles delincuentes que son capturados varias veces. La idea es dirimir esto de la siguiente manera: persona que sea capturada dos veces tras cometer un hurto con cualquier tipo de arma, deberá ir a la cárcel para que los colombianos se sientan tranquilos a la hora de denunciarlos ante los fiscales.

El otro problema de seguridad son las disidencias de las Farc, ¿Qué hacer?

El problema es complejo porque el narcotráfico está disparado. Hay que combatir el narcotráfico porque la droga es sinónimo de fracaso y deserción escolar y el narcotráfico significa crimen. Donde hay una estructura de narcotráfico organizada, esa gente también roba, extorsiona, amenaza y mata. No hay manera distinta a combatirlos con absoluta determinación. Frente a las disidencias, no son grupos que operan en el marco de un conflicto. Las Farc eran un ejército irregular que se combatió con mucha tropa y superioridad aérea. Los nuevos grupos armados no tienen interés de ocupar territorios porque su lucha ya no es política, sino es por el control del narcotráfico. Necesitamos drones armados para golpear de manera muy precisa a los cabecillas de estas organizaciones. Colombia podría desarrollar una industria de drones armados.

Frente al narcotráfico, ¿Qué sigue pensando del uso del glifosato para acabar con los cultivos ilegales?

No me gusta el glifosato. Sin embargo, debe ser una herramienta de último recurso. A nadie se le ocurriría usar el glifosato para fumigar los valles del Huila, pero si las autoridades se encuentran con cultivos de coca en las selvas del país, sería lógico fumigar.

 Hablando de la carrera presidencial, ¿Qué radiografía tiene?

Hay una sola realidad electoral hoy y es la de Gustavo Petro. Petro está haciendo campaña y actuando como candidato. Y yo veo a muchos candidatos más preocupados por agruparse en coaliciones que en hablarle al país. Cuando la preocupación es mecánica, es decir, tomarse la foto de una coalición, el candidato termina hablando de mera mecánica. La mecánica política no le dice nada al corazón de los colombianos, ni muestra compasión por el sufrimiento de la gente. Me parece lamentable que todos estén hablando de ese tipo de mecánicas y excepto Petro, nadie está hablando de política real. Petro está fuerte, pero no es imbatible ni omnipotente. Yo soy de la tesis de que a Petro hay que enfrentarlo y al mismo tiempo, enfrentar al Gobierno con un gran proyecto liberal, reformista y social-demócrata. Nosotros no podemos seguir con este Gobierno que ha sido mezquino con el dolor de la gente, pero tampoco podemos votar por un proyecto de corte socialista. Los socialistas, al fin y al cabo, nunca terminan respetando el proceso democrático y el Estado de derecho. Fisurar el Estado de derecho es debilitar las libertades y las garantías ciudadanas. Los socialistas siempre lo debilitan y las libertades quedan al garete de la voluntad de un burócrata. Son sistemas peligrosos.

¿El candidato a derrotar en 2022 es Petro?

Petro y el que diga Duque.

¿A quién más ve fuertes? ¿Cree en las encuestas?

Todavía es muy temprano. La gente no está en modo de encuestas y lo único que está viendo son unos tumultos alrededor de coaliciones que nadie entiende, ni nadie distingue la una de la otra.

¿Ve fuerte al exalcalde de Medellín Federico Gutiérrez?

Federico es un hombre amable. Me he reunido un par de veces con él, es querido, tengo buen concepto de él, pero yo creo que hay que mirar muy bien qué van a representar los candidatos exactamente. Esto no es un concurso en donde simplemente somos amables o queridos. No lo voy descalificar, pero hay que escuchar esencialmente cuáles son los planteamientos de cada candidato.