La Nación
INVESTIGACIÓN

El caso Tole, entre el amor, capricho, obsesión y la cárcel

El caso Tole, entre el amor, capricho, obsesión y la cárcel 1 30 marzo, 2020

El caso Tole, entre el amor, capricho, obsesión y la cárcel 2 30 marzo, 2020LA NACIÓN reconstruye el noviazgo y obsesión que llevó a Daniela Barrera Vallejo y el modelo opita Julián Camilo Tole a enredarse con la justicia por un supuesto autosecuestro. Ella fue sancionada por un juzgado de menores. Testigos y nuevas pruebas podrían convertir al hijo del Alcalde de Tarqui en víctima de una mujer celosa, enferma y compulsiva. La Fiscalía insiste en lo contrario, en su responsabilidad.

Bailaban con desespero, correteaban con ansias por la discoteca Masái de Neiva cuando un cruce de miradas atrapó la sonrisa de Daniela Barrera Vallejo, rubia, cabello largo, cuerpo esbelto, en la época menor de edad. Julián Camilo Tole, entonces de 20 años, lucía sus músculos, su cuerpo, su barba bien definida y su mejor prenda. Era el hombre que la chica, estudiante de bachillerato, anhelaba. Era noviembre de 2009.

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Las miradas se hicieron más fuertes en medio de la rumba. Daniela buscaba acercarse, hacerse sentir y cautivar la atención del joven, entonces estudiante de ingeniería civil de la Universidad Cooperativa. Desde luego lo logró en cuestión de minutos. Se saludaron. Hubo simpatía de momento. El plan de la joven estaba armado: conquistarlo.

Llamadas telefónicas, mensajes de texto y hasta invitaciones a comer vinieron en adelante de parte de Barrera Vallejo hasta convertirse escasamente en amigos. Daniela no logró impactarle lo suficiente para romper su compromiso con Zulma Osorio.

El caso Tole, entre el amor, capricho, obsesión y la cárcel 4 30 marzo, 2020La vanidad del futuro ingeniero, el gusto por conservar su figura, atraparon con mayor intensidad el gusto de la mujer, que empezó con una cacería amorosa desenfrenada: camisetas, postres, mensajes en la red social Facebook eran enviados por ella. Él, sin pensarlo, terminó finalmente enredado en una relación sentimental con ella.

Empezaron como amigos, con derecho a algunos placeres sentimentales. Meses después la relación tomó fuerza. Julián aprovechaba su ruptura con su ex novia para divertirse con la nueva joven. Sin embargo, con las semanas, el joven no terminaba por decidirse: concluía su noviazgo con Daniela y volvía con Zulma. Y así sucesivamente durante casi un año, un triángulo sentimental que se prolongó por meses y en el que las partes aceptaban porque tenían algo en común: gusto, quizá amor. Era noviazgo de jóvenes.

El caso Tole, entre el amor, capricho, obsesión y la cárcel 5 30 marzo, 2020En el segundo semestre de 2011, el joven, en una de sus visitas, llegó hasta la casa de Daniela, y se tropezó con una pelea entre el padrastro de la chica y su suegra. El primero lo agredió verbalmente y él prefirió marcharse. La razón, según Daniela, era porque su padrastro la violaba; de paso, la celaba.
"Si es así hay que demandarlo", pidió Julián. La joven inicialmente aceptó, pero después no lo hizo. El padrastro de Daniela entendió que su novio era quien presionaba para que lo demandara y empezó a amenazarlo.

"En la casa, en El Altico de Neiva -donde vivía Julián con Felipe, su hermano gemelo-, llegaba ese señor a intimidarnos y a amenazarnos con un revólver", relata Felipe Tole a LA NACIÓN.

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Hasta dónde llegó el tema
En San Pedro Plaza, el padrastro de Daniela, llevado de la ira, cogió a empujones a Felipe. Lo confundió con Julián, su hermano (los diferencia escasamente una cicatriz al lado de la boca), y lo agarró a golpes. El joven, modelo por pasión, agarró su billetera, sacó con agilidad su cédula, se la mostró y le pidió no lo golpeara. "No se confunda, soy el hermano de Julián", gritó. El joven recuerda que le mostraba un revólver. El agresor está demandado, añade.
Julián Tole comprendió que la relación sentimental con Daniela empezaba a convertirse en tormentosa. "Usted me está metiendo en muchos problemas, mejor dejemos así", le dijo. Y Daniela, en una acción sorpresiva, extrajo un arma de fuego de la casa de la abuela y la entregó a Julián para que se defendiera de su padrastro.

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Felipe dice que descargaron las balas del revólver y lo escondieron en la vivienda. Y en un allanamiento a la casa, al parecer provocado por Daniela, en medio de una de las rupturas de Julián, las autoridades encontraron el arma. Ese fue el primer proceso penal que soportó Tole. Daniela confesó la verdad, dijo que ella lo había sacado de su residencia y lo había dado a su novio por protección. Tema acabado.

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Ruptura final
En marzo de 2011, Julián concluyó definitivamente su relación tormentosa. Y optó por regresar con Zulma. Su ruptura le generó peores dolores de cabeza. Daniela, enceguecida de amor, empezó a destilar rabia, impotencia. La suficiente para enviar mensajes de texto fuertes, según la familia Tole. En uno de ellos, el joven, valiéndose de su vanidad, respondió: "si me quiere mandar a joder, haga lo que quiera, yo no como de nada, además mi papá es alcalde (Carlos Antonio Tole, Tarqui). Yo soy intocable".

El 15 de abril de 2011- según denunció a la Fiscalía Pedro Ricardo Vallejo, tío de Daniela-, ésta fue secuestrada frente a las antiguas instalaciones del DAS en Neiva. Desde las 2:00 de la tarde de ese día aproximadamente hasta las 9:00 de la noche del mismo día había sido supuestamente raptada. La familia, en medio del desespero, optó por pagar 15 millones de pesos por la liberación, según pidió telefónicamente un hombre que llamó a la casa esa misma tarde. El dinero lo recogió un sujeto apodado ‘Potranco’ (no ha sido encontrado por la Fiscalía). Todo sucedió supuestamente en cuestión de horas.

A las 9:00 de la noche, ya en libertad, Daniela llamó a Julián -en ese momento novio de Zulma- y le contó lo ocurrido. "Me dijo que la habían secuestrado, que era una experiencia horrible. Me extrañé mucho, le pregunté cómo estaba y me dijo que muy mal", contó Julián en su momento a este periódico. Al otro día fue a saludarla, después de trotar. No pasó nada distinto a un saludo, recuerda.

Sin embargo, nunca hubo secuestro. Daniela Barrera Vallejo mintió a su familia y les extrajo los 15 millones de pesos. Confesó ante un juzgado de menores que ya la condenó o sancionó porque era menor de edad, que se autosecuestró. E involucró a Julián Camilo Tole, su ex novio.

Dijo que lo hizo presionada por él, que los 15 millones él los utilizó para comprar un carro Renault Twingo, que se escondió en las casas de Harold Trujillo, Felipe Restrepo (barman de discoteca, amigo de la pareja), y Galo Bahamón. Y que el recorrido lo hizo en carro (después cambió la versión a motocicleta). La familia de la menor de edad pecó por inocente y perdió el dinero.

La defensa de Tole insiste en que el carro se lo obsequió a los jóvenes su padre, el alcalde. Y fue comprado el 4 de abril (muestran documento de compra venta), es decir, once días antes del supuesto secuestro.

¿No estaba enterado?
Julián, según su familia, nunca se enteró del tema. Por esto, el 3 de enero de 2012, tres días después que celebraba la posesión de su padre Carlos Tole como Alcalde de Tarqui, fue capturado. Nadie entendía lo ocurrido. Tole terminó en el patio 4 de la Cárcel de Neiva. Su ex novia lo había involucrado en su supuesto auto secuestro.

Él, encerrado, buscaba defenderse. Y Daniela, afuera, trataba desesperadamente de ingresar a verle. Leandro Tovar, amigo e hijo del diputado Víctor Félix Tovar, la ayudó a entrar buscando que confesara la verdad y se retractara. Pero Julián, al verla en la cárcel la rechazó, le reclamó y le preguntó qué buscaba. Sintió rabia, rencor. Por ella estaba preso.

Sus amigos no vieron con buenos ojos la actitud de Julián porque creían que acercándose a Daniela podría decir la verdad. Entonces, coordinaron una segunda cita, pero la chica fue sorprendida ingresando a la Cárcel del Distrito Judicial de Neiva con una cédula falsa. Le aperturaron proceso por falsedad en documento.

Mientras Tole pasa sus días en la cárcel, Melba Lorena Roa, amiga de Daniela, confesó esta semana lo que dice es la verdad: El 15 de abril -día del presunto autosecuestro-, Daniela estuvo en su casa. "Toda la tarde se la pasó allí. En la noche, yo salí a comprar unas empanadas, no me demoré, cuando llegué ella hablaba con un mototaxista. Y no era Julián".

Roa, quien conoce a Daniela desde hace cinco años, no solo atestiguó en el juicio. También habló con LA NACIÓN. "Ese día (viernes antes de salir a Semana Santa), cuando estuvo en mi casa no tenía plata y andaba desesperada pidiendo dinero prestado. Y había rumba de despedida de clase. Ese día nos medimos una ropa para ir a rumbear, se fue a las 9:00 de la noche y después no me contestó el teléfono para ir a la discoteca".

Melba visitó la casa de Daniela al día siguiente y se enfrentó con la noticia: su amiga había estado al parecer secuestrada el día anterior. ¿Cómo, si estuvo en mi casa? se interrogó en silencio. Cinco días después Daniela se dejó ver el rostro. Se citaron en Yaguará, en el ferry, y bailaron hasta saciarse. El costo de la fiesta corrió por cuenta de la ex novia de Tole. La chica gastó todo, confirma Melba. ¿De dónde sacó dinero si una semana antes no tenía?

¿Cómo califica a su amiga? se le interroga a Melba. "Es loca. Inventaba cosas para poder sacar plata de su vivienda", responde con seguridad. "Yo le conseguía contraseñas falsas para que pudiera ingresar a discotecas porque era menor de edad".

Cuenta que Dayana, otra de las amigas, acompañó a Daniela a empeñar en una prendería un reloj Rolex, un revólver y una pulsera de la casa. Sin embargo, la chica insiste en que Julián la presionó porque necesitaba plata.
Y, ¿con el dinero qué hizo?, se le pregunta. “Compró extensiones para el cabello, ropa en Studio F y hasta se inyectó biopolímeros en las nalgas”, responde.

¿Prueba viable?
La declaración de Lorena y Dayana reposan en el proceso. Lo mismo que un examen mental y valoración psicológica pagado por la defensa de Tole y adelantado por un reconocido psicólogo de Neiva a Daniela Vallejo, que concluye “que la joven demuestra rasgos de personalidad histriónica que contrasta con su personalidad obsesiva compulsiva. Denota una imagen de una persona sociable, sub realista y tendencia a la fábula. Utiliza su aspecto físico para buscar la atención, aceptación de las personas que están a su alrededor. Puede presentar emociones rápidamente cambiantes”.

Sin embargo, la Fiscalía no ve con buenos ojos el dictamen. Lo adelantó un psicólogo clínico y debía ser uno forense. Daniela Barrera Vallejo y su madre dijeron que nunca respondieron a preguntas que revelaban la intimidad de la joven, como quedó evidenciado en la audiencia. La Fiscalía no cree en el examen, tiene dudas de si se hizo como debía y si realmente se le preguntó a la joven lo que refleja el resultado. “¿Tiene la entrevista firmada por Daniela?”, indagó la Fiscalía. “No, respondió el psicólogo, solo tengo el consentimiento”, respondió.

LA NACIÓN indagó en la Universidad Cooperativa de Colombia, donde se adelantó la prueba. Y encontró que el Centro de Servicios Psicológicos sí prestó las oficinas para la entrevista el 29 de mayo de 2012, pero no se utilizó personal psicológico o profesional de la universidad. La Fiscalía investiga si la UCC prestó el test o pruebas.

La Fiscalía pidió que Daniela fuera nuevamente escuchada en el juicio para que respondiera si el estudio y la entrevista se la hicieron, tal como dice la defensa. Sin embargo, el juez no aceptó porque la Fiscalía ya tuvo su espacio para interrogar por este tema. El Fiscal apeló la decisión y un juez del circuito en segunda instancia definirá la suerte. Antes de finalizar el 2013, se conocerá si Julián Tole será absuelto o condenado. Por ahora sigue el choque de poderes políticos y hasta judiciales en un proceso desgastante para las partes.

ENTREVISTA

‘Daniela fue utilizada, víctima de esta familia’

Pedro Ricardo Vallejo, abogado, tío de Daniela, novia de Julián Tole, sale en su defensa. Dice que, aunque algunas testigos hablan en contra de su sobrina, tiene claro que su familiar se auto secuestró presionada por el joven modelo, hoy recluido en la Cárcel de Neiva. “Insisto en mi denuncia”, dice.

-¿Qué opinión le merece lo ocurrido?
Solo digo que cuando un denunciado no tiene elementos, fortalezas, argumentos ante un juzgado para demostrar cierta situación, busca tratar de influenciar a la comunidad a través de la radio, prensa, internet. Eso han hecho ellos y esa no es la forma en que actuamos nosotros. Y si no lo hicimos cuando inició el proceso, menos lo haremos ahora cuando el proceso se convirtió en desgastado, cansado, tedioso y aburrido.

-¿No cree que es la oportunidad para que ustedes hablen. Y más en este momento cuando algunos testigos hablan a favor de Tole y hunden a su sobrina?
En el sistema penal acusatorio hay esas falencias. Yo llego y llamo al testigo y él puede decir lo que considere. Muchas veces el fiscal no conoce en realidad qué es lo que ha sucedido, y es obvio porque la entrevista con Daniela, la víctima, ha sido muy poca. El fiscal no va a escudriñar elementos, no sabe qué preguntas le van a hacer a la otra para decirle qué responder, cosa que sí tiene la defensa: puede estructurar, argumentar, armar todas las conjeturas que quiera porque el fiscal en este momento, en la etapa del juicio, no puede desvirtuar. Lo que están diciendo estas muchachas quedó como si fuera cierto, como real, porque el fiscal generalmente no conoce, no es familia, no es el abogado defensor que a ese si le pagan exclusivamente por defender ese tema, desayuna, almuerza con la familia, está encima desvirtuando. La oportunidad de defensa de Daniela ya pasó. Recuerde que las pruebas empiezan con la Fiscalía y terminan con la defensa. No puedo devolverme, es decir, está uno en esa desventaja.

-Pero, lo noto a usted como si viera el caso perdido
No señor, para nada, para nada. Es que soy objetivo, no veo el caso perdido. Acá no va a ganar Vallejo, no va a ganar Ricardo, ganará la justicia. Ese delito ocurrido admite una reparación integral, pero a mí la plata no me interesa. Pido que se haga justicia.

-Usted colocó la denuncia en su momento y relató lo que dice ocurrió. Después de este juicio, de lo que va del proceso, ¿insiste en la misma denuncia?
Obviamente que así fueron los hechos. Insisto en mi denuncia. Prueba de eso es que yo también la denuncio a ella por lo ocurrido, siendo mi familiar, siendo mi sangre, también la denuncio. A ella le impusieron una sanción por ser menor de edad, en su hoja de vida aparece con la anotación por esta infracción. Daniela aceptó los cargos y la sancionaron. En su declaración mi sobrina dice ‘me cogieron y a tal hora hacen la llamada por el dinero’. Y mi hermana, que estaba en la casa, dice que a esa hora exactamente fue cuando llamaron. En tiempo, en modo y lugar todo está exactamente equilibrado. Entonces, tendrían que decir que Daniela no solo sufre de trastorno a la personalidad histriónica, sino su familia porque se pusieron de acuerdo en la declaración. Eso no es así.

-Usted conoce a Daniela, ella es así como la describe el estudio psicológico. ¿Tiene esos problemas de personalidad?
Esa pelada es más avispada que usted y yo veinte mil veces. Y de boba, loca y tonta no tiene absolutamente nada. Yo lo he dicho, ella desafortunadamente conoció a ese muchacho y empezó su vida afectiva, sentimental con él. Conoció muchas cosas, no la voy a sacar en limpio. Claro, era una muchacha que andaba rumbeando porque es joven, porque esos muchachos (Tole), le gusta eso.

-Pero, ¿era mentirosa?
Para nada, mentiras como lo dirá cualquier joven. Que era muy astuta, pero guiada por otras personas que la tenían como presa fácil para hacer muchas cosas.

-¿Me dicen que ella afirmó que el padrastro la había abusado sexualmente y que eran inventos?
En la casa hubo un enfrentamiento fuerte por ese tema. Se le dijo ‘si eso es cierto, responda’, qué fue lo que pasó. El hombre puso la cara, fue al Bienestar, pidió que le practicaran las pruebas o exámenes necesarios. Y resultó que la muchacha (Daniela), dijo que era una de las tantas artimañas que ellos tenían para cuando se presentara una situación como estas, poder salir avante y decir esta muchacha era esto, lo otro, como ha pasado. O por qué llevan a Daniela a la cárcel a visitar a Julián y le consiguen una cédula falsa y después va la mamá de este joven y la denuncia habiéndole ellos conseguido el ingreso. Hay una serie de situaciones que será la justicia la que determine realmente qué pasó. Afortudamente, y es uno de los grandes logros de la justicia, hay segunda instancia.

Conclusión: ¿Daniela se auto secuestra, según usted, presionada por Julián? ¿Insiste en su tesis?
Afirmativo, correcto, eso fue lo que pasó, no hay que buscar un argumento distinto a ese. Y que Julián compró un carro con ese dinero, claro que lo compró, entonces allegan un contrato de compraventa, pero yo puedo hacer hoy un contrato de esos mismos, hoy es 11 de julio de 2013 y le puedo colocar 11 de julio de 2010. Claro, ese vale entre nosotros, entre los que los suscribimos, no es oponible a todo el mundo, se llama oponibilidad a terceros. El que sí es oponible es aquel que pasa a ser documento privado a público y más aún cuando ha sido autenticado ante notario público.

¿Daniela cómo está? Y más ahora que sus amigas atestiguan en su contra
El cambio que ha tenido esa muchacha ha sido vertiginoso, ascendente, excelente, está terminando una tecnología en petróleos con el apoyo de la familia. Yo fui una de las personas que se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, había sido presa, víctima de una familia disfuncional como son ellos, los gemelos. Afortunadamente a tiempo nos damos cuenta y decido brindarle todo el apoyo. Y lo va a tener de acá en adelante. Vamos a esperar a ver qué sucede.

La Fiscalía insiste en que la defensa de Tole quiere desdibujar la imagen de Daniela, mostrarla como mentirosa, con problemas mentales y de comportamiento. 

“Aquí hay algo raro, oscuro”, dijo la Fiscalía después de escuchar las pruebas de la defensa.