La Nación
El cine, la sensibilidad y la búsqueda estética 1 29 septiembre, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

El cine, la sensibilidad y la búsqueda estética

Había una vez en Hollywood es una película del director Quentin Tarantino estrenada en el año 2019. Brad Pitt y Leonardo DiCaprio son los actores principales en una trama que trascurre en este mítico barrio de Los Ángeles en los Estados Unidos donde se congregan las grandes estrellas del cine. En medio de la opulencia y de la competencia por no pasar de moda tan rápidamente, se detalla la vida de un actor de cintas de vaqueros del lejano oeste y su doble, ambos en decadencia buscando afanosamente ser parte de los estrenos.

Con gran ironía, Tarantino logra retratar las lógicas de la mercantilización contemporánea. La superficialidad de una vida centrada en intentar no quedar obsoleto mientras la competencia se intensifica en el mundo hollywoodense es uno de los temas centrales en la obra. También se pone en cuestión la linealidad y la predictibilidad del cine y de las obras de arte; las escenas toman rumbos desconcertantes, se asemejan más a lo que sucede en el mundo real y proponen la creación como una ruptura a los moldes establecidos por las industrias. En todos los campos del conocimiento se imponen manuales y estereotipos de lo que se debe hacer; las metodologías hegemónicas dictan el camino a seguir mientras matan las posibilidades infinitas de la creatividad. En el campo de la educación, inserta también en las tendencias del mercado, se privilegia un saber instrumental que no toca las fibras de las personas, impidiendo el despliegue de lo sensible, del sentido crítico y del ímpetu trasgresor.  La película llama la atención sobre la necesidad de la sensibilidad para despertar el sentido estético de una sociedad encerrada en valores binarios del bien y el mal, de lo bello y lo feo, de lo culto y lo popular, entre otros. Las narrativas que se estructuran son inverosímiles, están entre la realidad y la fantasía, son indeterminadas, se encuentran en una especie de limbo para lograr una ironía arrolladora.

El absurdo se entremezcla con una crítica radical a los moldes que imperan en las industrias de todo tipo. La burla está presente en las representaciones de los personajes, que son al mismo tiempo actores dentro de la película. No es posible determinar lo que va a ocurrir porque los artistas tienen la habilidad de descolocar al espectador. Al final, se desata el sello de la espectacularidad de la violencia de este director, creador de escenas tan icónicas como la de Pulp Fiction donde el asesino recita un pasaje bíblico antes de materializar su cometido.