La Nación
El crimen contra Eduardo Alarcón en Campoalegre 1 26 noviembre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

El crimen contra Eduardo Alarcón en Campoalegre

Eduardo Gutiérrez Arias

Debían ser las nueve y media de la noche del pasado lunes 19 de octubre, cuando los perros de la finca Guasimal, de propiedad de Eduardo Alarcón, en la vereda Las Vueltas de Campoalegre, comenzaron a latir con intensidad. Él pensó que el ganado podría haberse metido a la parcela de 4 hectáreas de arroz y salió de la casa para atender el problema. Pero fue recibido por varios disparos, hechos por dos antisociales, que acabaron con su vida. Once años antes, en agosto de 2009, su hijo José Miller Alarcón Díaz, había muerto, según denuncia de la familia, a manos de la policía del lugar, pero el crimen sigue impune y nadie ha sido condenado por estos hechos. En el año 2014, el asesinado fue su otro hijo, Eduardo Alarcón Díaz, pero tampoco en este caso, la investigación llegó a ninguna conclusión.

Eduardo Alarcón  fue un  importante líder agrario del municipio de Campoalegre. Hizo parte de la Asociación de Usuarios Campesinos del municipio, pero cuando esta se dividió entre las llamadas línea Armenia y línea Sincelejo, él decidió impulsar en el municipio la creación de la Asociación de Jornaleros, en forma similar a como lo habían hecho líderes agrarios en otros municipios del Huila como Rivera, Tello y Baraya. El propósito de la nueva organización era darle fuerza y compromiso a la lucha campesina por la tierra, el crédito agropecuario, la asistencia técnica y el mercadeo de sus productos. Bajo su dirección se organizaron acciones de recuperación de tierras de haciendas como San Carlos, El Rincón y Las Vueltas, que después de procesos de negociación con el Estado, y bajo la acción del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA), terminaron siendo parceladas y entregados a demandantes de tierras. Campoalegre fue el municipio del Huila donde estas luchas por la Reforma Agraria se dieron con mayor intensidad y donde mayor número de parceleros, lograron obtener un pedazo de tierra para desarrollar sus labores agrícolas, especialmente el arroz, creando una importante base de pequeños y medianos propietarios, siendo modelo nacional.

Estas luchas por la tierra y la reforma agraria, siempre tuvieron un carácter legal. Leyes como la 135 de 1961 y primera de 1968, orientaron a los campesinos para sus acciones de recuperación de haciendas. Pero siempre hubo un sector de la derecha política, incrustado en los partidos tradicionales, que buscó cobrar con la vida de sus dirigentes, la audacia de buscar una Reforma Agraria en Colombia, como el caso de Eduardo Alarcón, asesinado 31 años después de haber alcanzado la tierra en una parcelación.

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