La Nación
El escándalo de Dios  1 26 octubre, 2020
ACTUALIDAD

El escándalo de Dios 

 Hoy Jesús en medio de gente piadosa, recuerda que no son ellos los que llegarán primero al Reino de Dios, sino los publicanos, o sea los pecadores públicos, y las prostitutas.

 

Padre Elcías Trujillo Núñez

 

 «En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué opináis de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: “Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’’. Él le contestó: “Ya voy, señor”, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: “No quiero ir”, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» Ellos le respondieron: «El segundo». Entonces Jesús les dijo: «Yo os aseguro que los publicanos y las prostitutas se os han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan, predicó el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron».  (Mateo 21,28-32)

 

Duro aviso para los que se creen buenos o encasillan el Reino de Dios según categorías de cumplimiento de leyes y normas, o prácticas religiosas de devoción. Queda claro: el Reino de Dios es un don que se acoge sólo desde la humildad y el agradecimiento, no desde la autosuficiencia y el desprecio a los que no son como nosotros. No es el ejemplo moral lo que nos hace merecedores del Reino, sino la capacidad de acogerlo desde la gratuidad. Porque modelos morales no eran precisamente los publicanos y prostitutas. Si van a heredar el Reino de Dios no es porque sean peores o mejores que los demás, sino porque están capacitados, desde su experiencia de marginación y exclusión religiosa, moral o social de la época, que definía quién era digno o no de ese Reino.

Este mensaje es revolucionario, pone el mundo al revés, pues denuncia nuestras hipocresías, falsedades y prejuicios. No es por nuestro cumplimiento escrupuloso de la ley por lo que nos salvaremos. La salvación es un regalo de Dios que se nos ha dado en Cristo y que sólo se recibe desde el amor. Nuestro examen final será sobre el amor.

Si seguimos blindados en nuestras seguridades y certezas espirituales, nos podemos perder el saber leer la presencia del Señor en los más pobres, los necesitados, los excluidos, los que no cuentan, los marginados.

Ojalá no nos ocurra como a los fariseos del Evangelio, que fácilmente decían que eran religiosos, pero que, a la hora de la verdad, lo que dicen es pura palabrería porque no son conversos de corazón, sino de tradición. Muchos se han quedado con la herencia religiosa cultural.

No se han encontrado con el Cristo Salvador y Señor del amor en sus vidas. Muchos se creen que por estar bautizados o pertenecer a tal o cual movimiento en la parroquia, ya tienen pase asegurado para el cielo. Dicen sí con facilidad a la pregunta de si son católicos o están bautizados, pero en realidad quieren decir que no lo son.

Y otros que aparentemente no lo son, dan más ejemplo de coherencia de vida y cuando conocen el Evangelio y a Jesús, se convierten en cristianos comprometidos de verdad. Sería bueno revisar nuestra fe y nuestro compromiso con Cristo. Hoy la gente pide testigos convencidos de la fe, alegres, solidarios, amables, sencillos, preocupados de los demás.

Es la falta de amor y de coherencia de muchos cristianos lo que aleja a otros de esa fe. Muchos no saben valorar la fe y los grandes valores que dan la felicidad, pues viven ocupados en acumular cosas materiales que los hacen ciegos a la presencia de Dios. No nos creamos los buenos, demos ejemplo diario de bondad y de amabilidad. Ahí se notará que somos los elegidos y llamados.

Nota: Le invitamos a seguir las celebraciones eucarísticas cada domingo a las 7 am, a través de Facebook live Citynet Timaná, y la Televisión local Ategaitana. 

Sería bueno revisar nuestra fe y nuestro compromiso con Cristo. Hoy la gente pide testigos convencidos de la fe, alegres, solidarios, amables, sencillos, preocupados de los demás.

 

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