La Nación
El poder de la actitud 1 1 diciembre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

El poder de la actitud

Javier Cabrera

 

Creemos que no tiene mayor importancia, es más vivimos la vida sin atender, comprender y entender el mayor poder que tenemos como seres en nuestro entorno, el poder de asumir la actitud que decidamos ante cualquier circunstancia.

Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco, quien fuera el fundador de la logoterapia y análisis existencial, autor del libro “El Hombre en busca de Sentido”, así lo afirmaba al decir que nos pueden quitar todo en la vida, todo, menos la capacidad de asumir nuestra mejor actitud ante cualquier circunstancia.  Y creo que olvidamos en el día a día esa capacidad que tenemos, y por cuenta de ese olvido, muchas veces asumimos la peor actitud incluso en las mejores circunstancias sin comprender el daño que generamos en nuestro entorno y en nuestro interior.

Creemos que el tema es banal, hasta que alguien nos advierte o critica por nuestra actitud en determinado momento, o cuando por fin, paramos un instante y nos detenemos a mirar sus repercusiones en nuestra vida. En ese instante recordamos que desde una buena o mala actitud, inspiramos, contagiamos, y lideramos; pero también nos amargamos, quejamos, deprimimos o desmotivamos. En fin, es tan determinante la actitud en nuestras vidas que pienso con absoluta certeza, debiéramos revisar y cuidar con mayor detenimiento la forma en que ella guía nuestra existencia.

Todos hemos tenido que vivir en algún momento los efectos de una mala actitud, una que apaga, cierra, contamina y limita posibilidades, que disminuye nuestro potencial y genera entornos negativos en nuestras familias o trabajo. Pero también en muchas ocasiones hemos vivido lo contrario. Desde el inmenso poder de una sonrisa, de una buena cara, de una acción desprendida y generosa, que surge en la generosidad, y que llena de optimismo los espacios más oscuros, iluminando cualquier escenario adverso con la fuerza de las posibilidades, hemos conocido la fuerza de una buena actitud.

Lo increíble o sorprendente es que aún siendo consientes de lo dicho, pocas veces buscamos vivir con carácter positivo, con una buena o con la mejor actitud cada circunstancia de nuestra vida. Lo cual es simple pero no fácil, ya que implica constancia, perseverancia y decisión. Implica compromiso y avanzar paso a paso en el entender, que desde nuestro entorno generamos una buena actitud y que esta, no depende de los demás, depende simplemente del empeño que le pongamos a valorar cada cosa de nuestra vida y ver lo que nos llega desde las posibilidades a pesar de las vicisitudes.

 

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