La Nación
El porqué de los rectores encargados. ¡He aquí una versión! 1 19 enero, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

El porqué de los rectores encargados. ¡He aquí una versión!

Marco Fidel Rocha Rodríguez

 

El sueño de llegar al Consejo Superior Universitario USCO me llenó de grandes ilusiones, ya que me imaginé unas reuniones amables, transparentes, de gran riqueza intelectual, compuesta por miembros creativos, originales y preparados, independientes y justos.  Le correspondía fijar las políticas que llevarían a la Universidad a uno de los escenarios más importantes en la vida universitaria nacional.  La buena marcha de la USCO en todos los campos era su objetivo, en el campo académico, en el campo científico, en el administrativo, en el buen manejo de un presupuesto de los más altos del departamento.

 

Las relaciones que debía sustentar para mantener en todos los estamentos de la institución una excelente armonía, era algo fundamental.  Se debería llevar a la institución a aquellos escenarios que constituyen uno de los más importantes, toda vez que en el nivel intelectual de sus componentes nos exigía ser guía y ejemplo para toda la comunidad.  Estas relaciones humanas deberían estar caracterizadas por un clima de excelentes relaciones por todos los estamentos institucionales, estable y justo, condición de mejoramiento continuo, alejado de preferencias y distinguido por su equilibrio y justicia.

 

Nunca pensé que una casa de estudios se prestara para arreglos y beneficios de unos pocos, sacrificando a la mayoría de las personas preparadas y creando ambientes nocivos y malestar en general como fue el que vivimos en los últimos tiempos.

 

Desde el retiro de la doctora Nidia, hemos tenido demasiados cambios que hacen que la institución se vea abocada a unas situaciones bastante difíciles.  Uno de nuestros objetivos era el cambiar los hábitos, hacer felices a los estudiantes y a los profesores, hacerlos creativos, crear mejores hábitos orientados al crecimiento, todo es información, siempre hemos estado en crecimiento, cambiar el lenguaje, afinadores positivos, una disciplina excelente y enamorarse de su carrera; mantener una institución a todas luces, casi una de las mejores calificadas a nivel nacional.

 

Se trataba de crear retos, hacer de la Universidad Sucolombiana una de las mejores, y en ningún caso, el aprovechar esta situación anómala para que unos pocos se beneficiaran de los recursos y de otros aspectos que estamos viendo a diario.  Veamos por qué el cambio de los rectores desde el retiro de la profesora Nidia.

 

Nunca antes la Universidad Surcolombiana había sufrido un trauma tan grande como el que está sufriendo actualmente.

 

La anormalidad administrativa que nos ha llevado a unos escenarios bastante difíciles de manejar y mucho más de entender con la alta rotación de personal y una serie de contratos que no se han llevado a cabo, tal como lo había acordado el mismo Consejo Superior al solicitar que, tanto los contratos como los frecuentes cambios en la nómina, creando en todo el personal preocupación e inestabilidad, fueran comunicados a este Ente con carácter urgente y, por sus implicaciones en todos los hechos.

 

Como se había manifestado, la rotación de Rectores encargados ha sido un desastre. El caso del doctor Hipólito Camacho es bastante preocupante, toda vez que por haber sido nombrada en la Vicerrectoría Administrativa una hija de él y por haber sido nombrado también un sobrino, antes de ejercer la rectoría, lo presionaron de tal manera que él se vio obligado a renunciar, pero él renunció talvez por presiones indebidas, nunca porque él haya hecho los nombramientos durante su periodo de rectoría.  Es lamentable, lamentable que esto siga ocurriendo.  En el caso de Pablo Emilio Bahamón, ese caso es bastante delicado, toda vez que, a raíz de su nombramiento, se presentó la solicitud, como candidato al doctor Jesús Peña, uno de los egresados más destacados, tanto a nivel nacional como internacional, y curiosamente los papeles que daban fe que cumplía todos los requisitos, desaparecieron, cuestión que fue crítica; lamentablemente a pesar de haber puesto las demandas correspondientes, éstas no llegaron a su final.   En el caso del doctor Edwin Alirio Trujillo, parece ser que él no cumplía los requisitos académicos para ser nombrado como Rector.  Es lamentable que estos tres casos de los cuales estoy dando versión en el día de hoy, sean motivo del desorden administrativo y académico de nuestra Institución,