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El post-marxismo. Por Álvaro Carrera Carrera

Postmodernismo, postestructuralismo, postmetafísico, filosofía neurológica y hermenéutica, son expresiones corrientes del pensamiento actual, apoyadas en conceptos  densos de   uso elitista como: substrato lingüístico, formalización de universales, hipertexto y otros muchos, que señalan la inquietud por hallar un sistema de racionalidad que resuelva la dificultad del hombre actual para explicar su mundo.  Tarea menos difícil la tuvieron los antiguos brujos y chamanes, animistas que dialogaban con las fuerzas del cosmos; también  profetas y mesías que explicaron el mundo por la creación y sus reglas y dogmas con las que tranquilizaban las inquietudes existenciales. Un profeta sin dios, encontró lo que sería la última explicación del mundo a través del materialismo histórico, llevada al límite de vulgarización en la lucha entre ricos y pobres. En qué ha quedado la decimonónica ideología, otrora vigorosa, con respuesta para todos los enigmas, nacida en la era victoriana e inspirada por el pensamiento de Fuerbach y el opio del pueblo; el fantasma comunista que recorría Europa, que se volvió praxis en el Capital de Marx. Cerca de dos siglos han transcurrido desde el famoso manifiesto que parecía sentenciar el capitalismo. Muchas generaciones de fervorosos creyentes han desaparecido, incluso brindando sus vidas para llegar al paraíso prometido, sin que se vislumbre la etapa socialista y mucho menos la sociedad sin clases. Podría pensarse que la demasiada reverencia al dogma del materialismo histórico ha impedido un análisis del  fenómeno de una ideología tan fuerte en la política como fallida como realización humana. Que se mencione un post-marxismo, de hecho parecerá a muchos una herejía, una blasfemia. La explicación marxista del mundo, es proclamada en nuestro tiempo por ciertos vecinos; Chaves lo hace con dólares obtenidos del consumo capitalista y en alianza con el fundamentalismo islámico; Pepe Mojica de Uruguay, acomodado en el paraíso de poderosos banqueros;  Cristina Fernández de Argentina, apoyada en las exportaciones de los latifundios y los Castro con su decrépito socialismo.  En el oriente, Kadafi se llevó su dogma al hade musulmán. Cada uno con su propia vulgarización de la praxis socialista.  Aparte de otros sobrevivientes entre pintorescos y crueles, solo queda preguntar por la suerte de la ideología de Marx en la mente de los catedráticos, expertos en envolver el dogma con los buenos deseos. O será más práctico dejar las anteriores inquietudes y volver a los brujos, a la lectura maya o quizá para descifrar las últimas interpretaciones apocalípticas. Otra opción, la literatura de superación, antifilosofía producto regresivo de la cultura.  El pensamiento humano es una espiral que siempre nos vuelve a colocar en el punto en el que salimos.

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