La Nación
Elecciones Usco 2021 1 5 marzo, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Elecciones Usco 2021

Por: Piero Emmanuel Silva Arce

En los últimos años se ha venido pensando que la política se reduce a un momento electoral, donde se eligen unas personas para que desarrollen un plan de gestión propuesto. Quienes promulgan esta única forma de ejercer la política buscan mantener un estado de cosas, quieren una comunidad en silencio, individuos que no expongan sus argumentos y proyectos; frente a esa manera de comprender la política, una pensadora como Hannah Arendt diría que se trata de un estadio de la no política, es un escenario donde se sigue un sistema normativo sin ponerlo en cuestión. Es simple obediencia.

Para Arendt la política es la que se desarrolla en la esfera pública y esta ha venido transformándose a través del tiempo. En la Grecia clásica la libertad estaba reservada para quien ejercía su capacidad política en el ágora, el espacio de lo común, del ciudadano; para ello, la esfera de lo privado garantizaba lo necesario en términos biológicos. En el mundo contemporáneo los procesos de masificación han llevado a que la política sea ejercida por unas burocracias, cerrándole el paso a las discusiones en un ámbito de lo público. Teniendo esto presente y el actual marco electoral a la rectoría de la Universidad Surcolombiana, la decisión del Consejo Superior Universitario de realizar elecciones electrónicas en el mes de marzo, con una terna muy cuestionada por la comunidad académica, es un acto autoritario. La política no es elegir algo impuesto, esta significa el encuentro de la comunidad entorno a la palabra en condiciones de libertad e igualdad. En la USCO se ha venido planteando la necesidad de realizar un proceso constituyente donde se construya conjuntamente el horizonte académico. Este escenario llevaría a volver a la esencia de lo público en una institución donde, según los audios del año pasado, las decisiones se toman a puerta cerrada, en comidas, donde tres o cuatro personas, obedeciendo a intereses privados, destruyen el carácter de lo público y atentan contra el bienestar general.

Los actores del Alma Mater, y ya varios están en esa tarea, debemos seguir discutiendo sobre la universidad que existe actualmente, de manera que se construya un proyecto acorde a las realidades del presente. Se nos quiere condenar al silencio, las decisiones más importantes son tomadas en ambientes restringidos por no más de diez personas, es decir, lo público pasa a ser de carácter privado. Volver a la política es promover discusiones públicas en un escenario plural y diverso. Por una universidad pública, científica, crítica y democrática: Constituyente Ya.