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En defensa de la Lactancia Materna

En defensa de la Lactancia Materna 1 9 agosto, 2020

El pediatra Miguel Andrés Bayona expone para LA NACIÓN un decálogo sobre las dificultades a las que se enfrentan las madres y sus bebés cuando se deciden por la lactancia.

 

En defensa de la Lactancia Materna 2 9 agosto, 2020

Miguel Andrés Bayona Ospina, Doctor Barbuchas 

Médico Pediatra – Máster Universitario en Cuidados Paliativos Pediátricos

Miembro de la Junta de la Sociedad Colombiana de Pediatría – Regional Huila

Docente del Posgrado de Pediatría de la Universidad Surcolombiana

@pediatraencasa

 

Como cada año, agosto empieza con la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, en la que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unicef enfocan su importancia con el lema: “Apoyar la lactancia materna por un planeta más saludable”.

Resultará llamativo que un pediatra tenga que escribir un artículo en defensa de la lactancia, sobre todo porque parece que ella se defiende por sí sola: son claros y ampliamente mencionados todos sus beneficios para los bebés, para las madres e incluso para el medioambiente. Pero cuando revisamos la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional, nos encontramos con que solo el 36,1 % de bebés reciben lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. Los niveles son preocupantes y extremadamente bajos.

Definitivamente, algo está pasando. Por eso, hoy quiero traerles este decálogo sobre las dificultades a las que se enfrentan las madres y sus bebés cuando se deciden por la lactancia, con la intención y la esperanza de que esto pueda mejorar (y también con las soluciones):

  1. “No vas a ser buena lechera”: La mayoría de madres tiene leche suficiente para sus bebés, eso debe quedar claro. El éxito de la lactancia empieza antes del nacimiento, y desde entonces ellas reciben este tipo de sentencias por parte de amigas, familiares y hasta del personal de salud. Se les vende la idea de que si a X o Y mujer no le funcionó, ellas vivirán lo mismo. La lactancia materna se regula a través de un sistema neurohormonal, lo que, palabras más palabras menos, indica que hay mayor probabilidad de éxito si creen que será así y, por el contrario, si temen que no fluirá, entonces la leche no saldrá con facilidad. Pueden estar más seguras y tranquilas si están bien informadas. Lean, busquen, consulten a asesores en lactancia.
  2. “¿Dónde está mi bebé?”: Que la lactancia vaya bien también depende del momento en que se inicia. Está ampliamente demostrado que si se empieza con ella en la primera hora después del nacimiento, las posibilidades de éxito son mayores. Para esto, se necesitan profesionales e instituciones que entiendan esto: apoyar ese contacto piel a piel entre madre y bebé es el primer regalo que se les hace.
  3. “No aguanto el dolor, ¿qué hago, doctor?”: Si la lactancia duele, hay algo que no está bien. Por mucho tiempo las madres creyeron (y bueno, aún creen) que la lactancia debía doler. Pero no, si duele quiere decir que probablemente el bebé está mal agarrado, y estando así, no se alimentará fácil, y peor aún, se producirán grietas e infecciones en el pezón que después van a dificultar aún más el proceso. De nuevo: asesórese si está sintiendo dolor, casi siempre se puede corregir y todo mejorará.
  4. “Dele cada tres horas; que no se malacostumbre”: Los bebés no saben de horarios, no son máquinas. Ellos comen cuando tienen hambre y sueltan cuando están llenos, es su instinto, y a eso también responde el cuerpo de la mamá. Los senos no son recipientes que se vacían; no, ellos van produciendo lo necesario y esa producción depende de la succión del bebé. De nada más. Por eso es fundamental que el bebé coma a libre demanda. Comer a libre demanda quiere decir permitírselo cuando él lo pida, el tiempo que lo necesite.
  5. “Se está quedando con hambre, será complementarle”: Esto va de la mano con el punto anterior. Al ponerle horarios y no permitir la libre demanda, el bebé se desespera si no le dan de comer cuando quiere, la madre cree que no está siendo suficiente y cree que la opción es complementar con fórmula. También sucede que algunos días el bebé quiere estar más pegado de lo habitual para aumentar la producción porque está creciendo (se les conoce con ese nombre: brotes de crecimiento) y la madre cree que le está faltando leche. Entonces, ante cualquier duda, acuda a su pediatra o asesor, y si su hijo o su hija está creciendo bien, lo que hay que seguir permitiendo es la lactancia a libre demanda.
  6. “Empecemos a darle con tetero para que se acostumbre”: Los bebés no necesitan acostumbrarse al tetero; por el contrario, nunca deberían hacerlo. Al ofrecerles chupo o tetero (sobre todo los primeros meses, cuando no está muy afianzada la lactancia) se corre el riesgo de que suceda un fenómeno –la confusión chupo-pezón–, en el que el bebé olvida cómo chupar del pezón y puede terminar dejando la lactancia por esto. Hay formas de darle leche a un bebé sin necesidad de un tetero, como puede ser en un vaso o con una jeringa.
  7. “Soy la peor mamá del mundo… no he podido lactar”: La culpa es otro enemigo de la lactancia, como lo mencionaba en el primer punto. Si ha tenido problemas con ella, con una adecuada asesoría podrá solucionar la mayoría. En algunos casos (pocos) es necesario el apoyo con fórmula, e incluso se puede optar por una lactancia mixta. Es más: hay casos en los que, a pesar de haber recibido fórmula, se puede realizar relactación y así hayan pasado meses, si la madre y el bebé lo quieren, se puede retomar la lactancia materna.
  8. “Recomiéndeme una fórmula, empiezo a trabajar”: Se sabe que desde las leyes que tenemos hasta las instituciones donde trabajamos, no se protege la lactancia todo lo que quisiéramos. Las madres deben trabajar y se alejan de sus bebés, y en esos momentos deben buscar opciones para seguirlos alimentando, eso es obvio. Pero lo que muchas no saben es que existe una manera que garantiza continuar con la lactancia: hacer un banco de leche. Pueden extraer su leche y, adecuadamente conservada (en el congelador puede durar ¡hasta seis meses!), se convierte en una excelente opción para continuar con el mejor alimento que le pueden ofrecer.
  9. “¡Qué barbaridad! ¿Hasta cuándo le va a dar teta?”: Fácil, hasta que la mamá y el bebé quieran. La lactancia materna es exclusiva hasta los seis meses, idealmente se debe mantener hasta los dos años, y a partir de allí hasta cuando lo desee. La leche materna siempre es buena, no “se vuelve agua”, no será mala para su bebé. Así la continúe a los tres años, no hay ningún estudio que haya demostrado que sea mala para su hija o su hijo, todo lo contrario.
  10. “Y si tengo gripa (o Covid) ¿puedo continuar lactando?”: Sí, por supuesto. Es el mejor alimento que le puede dar, además de garantizarle defensas para protegerse de la mejor manera. No se ha demostrado el paso del virus a través de la leche. Lo importante, como se ha insistido desde el inicio de la pandemia, es que, en caso de tener síntomas, la madre use tapabocas y se lave constantemente las manos. Cuidándose ella, cuida a su bebé.