La Nación
Entrevista del empobrecimiento 1 18 enero, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Entrevista del empobrecimiento

Jorge Guebely

Nada empobrece tanto a un asalariado que el aumento de salario. Lo arroja paulatinamente a la indigencia, al estado ideal del Estado conservador, de elites boyantes y miserables subalternos.

Lo resintió un asalariado del mínimo, me lo confesó en una entrevista.

  • El aumento de este año de $92.000 para llegar al millón no es “un triunfo de Colombia” como lo anunció el presidente. Ni siquiera incluyendo los $10.000 en auxilio de transporte para un total de $102.000 por mes.
  • ¿Por qué?
  • Porque es la misma trampa de todos los años. Aumenta mucho más el costo de vida que el salario. Sólo en arrendamiento me subieron $100,000. Me quedan únicamente $2.000 de aumento
  • Pero los arriendos sólo aumentan el 5.26% del ipc, según gobierno.
  • Los gobiernos anuncian basura. Sacan decretos, pero nadie les para bolas. Es un desgobierno, un caos. Aquí todo el mundo hace lo que se le dé la gana porque los gobiernos no existen para los asalariados.
  • ¿Qué haces con dos mil de aumento?
  • Ni mierda. Sólo el “corrientazo” aumentó $2.000. Y tomo 22 al mes para un total de $44.000. Me estoy empobreciendo de $42.000 mensualmente. Agregue el transporte. Antes, los alimentadores eran gratis. Ahora toca pagar $2.500 más los $2.650 del Transmilenio. Es decir: $5.150. Como toca ir y volver durante 23 días al mes, pago $226.600.
  • Te sigues empobreciendo de $226.300 mensualmente -le digo.
  • El empobrecimiento es menor si restas los $117.000 del auxilio de transporte. El es de $109.000 mensuales.
  • Y sólo has contado transporte, “corrientazo” y arrendamiento” -le aclaro.
  • Sí. No he contado las alzas en el mercado. El plátano pasó de $600 a $1200; el tomate, de $1200 a $2500. Faltan servicios, educación, útiles escolares, salud, medicamentos… La situación es horrible. Me siento atrapado en un infierno. Me apuñalan por todas partes, pero no veo el puñal ni la mano que lo empuña.
  • ¿Cómo solucionas el problema? -insistí.
  • No hay solución. No hay gobierno para los pobres. Todos los caminos parecen cerrados. Saqué una moto a crédito y no fue mejor. La gasolina aumenta permanentemente. Peor aún, la dejé estacionada en una acera mientras entregaba una encomienda. Me la decomisó la policía. Tocó pagar $659.000 por multa, grúa y primeros tres días de sanción. Colombia no es un país.
  • Entonces, ¿qué es?
  • El peor de los infiernos para las personas honradas.
  • Y el mejor paraíso para los delincuentes de bien, digo yo.