La Nación
¿Es posible ser optimista? 1 29 julio, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

¿Es posible ser optimista?

 Fermín Beltrán Barragán

Ser optimista en el vendaval de la crisis es un desafío tremendo.  La abultada deuda externa del país, el incremento de la pobreza, la inminente necesidad de financiar el estado, el aumento del desempleo, el debilitamiento empresarial, el incierto panorama para las nuevas generaciones, entre otras muchas, son realidades que impactan la esperanza de un futuro promisorio.

Las imágenes son desalentadoras, aumenta el número de muertes diarias por Covid 19, en la India arden los cadáveres en piras improvisadas, las unidades de cuidados intensivos en Colombia están casi a tope, las marchas naturalmente incrementarán el pico de contagio, y en muchas regiones estamos volviendo al confinamiento. Aún no tenemos claro cuándo terminará el tiempo del coronavirus, cuál será el tamaño real de sus consecuencias sociales y económicas…seguimos en la mitad de la tormenta.

Hay un impacto fuerte por la crisis y este impacto se incrementará porque reactivar la economía con los mismos indicadores de antes de la pandemia, con el mercado debilitado por la disminución de compradores, por la pérdida del poder adquisitivo y por cambio de los hábitos en los consumidores, sencillamente no es posible. Pienso que estamos ante la necesidad de fortalecer una economía de supervivencia, lo cual implica el cambio drástico de lo que entendemos por concepto de riqueza.

Me aferro a lo positivo y por eso camino el Huila, encontrando personas que todos los días se levantan a emprender de sol a sol con esfuerzos realmente conmovedores, muchas de ellas están en las fincas construyendo, a veces en solitario, sin trabajadores porque ellos se han disminuido por la migración del campo a la ciudad, no hay relevo de la fuerza laboral en el sector agropecuario, parece que no queremos esforzarnos en esos duros menesteres.

Es necesario que esta multitud de esfuerzos encuentren la solución para estrechar sus relaciones y para interconectarse, eso implica una decisión emocional enorme, empequeñecer el EGO y guardarlo en el bolsillo de atrás para generar cooperación sobre la base de la confianza, aislarse y luchar por separado no es un escenario conveniente para el logro de los objetivos, debemos estrechar las manos y cooperar, no es una forma de crecer, es la única forma de crecer.

Y, además, esa fuerza transformadora que, si se interconecta y se mide con nuevos indicadores, no los de generar riqueza material contabilizada en pesos o dólares sino riqueza inmaterial medida en calidad de vida y crecimiento cultural que garantice la supervivencia de la especie bajo criterios sostenibles, es la fuerza que soporta la esperanza y, en nuestra condición de humanos temporales, que puede soportar e incrementar el optimismo.